Operadores de drones de las fuerzas rusas llevaron a cabo una serie de ataques aéreos en varias zonas de la operación militar especial. Así, desbarataron el traslado de reservas del Ejército ucraniano, destruyeron posiciones defensivas y centros de control de vehículos no tripulados enemigos, atacaron tanto a personal militar como material técnico, incluidos equipos de guerra electrónica, un punto de despliegue temporal y una plataforma de lanzamiento de drones.