Si quiere conocer a alguien juegue con esa persona al fútbol. O al menos siéntese a ver un partido con ella y descubrirá su mejor y su peor cara. Se acusa frecuentemente al fútbol de liberar los más bajos instintos, pero no se le reconoce su valor sociológico, ese que retrata y refuerza la idiosincrasia de un pueblo y de su gente cuando echa a rodar la pelota. Uno es del Madrid porque gana, del Barça por cómo gana y del Betis manque’ pierda. Seguir leyendo....