Cuando un jugador dentro del área propia se olvida de todo lo que hay a su alrededor para despejar de volea un balón que llega llovido del cielo, siempre existe el riesgo de que algún pillo se interponga entre la bota y el esférico para provocar un penalti seguro asumiendo que se va a llevar un patadón tan involuntario como doloroso. Es lo que hizo Lamine Yamal cuando vio a Lucas Digne tomándose su tiempo para intentar sacar el peligro de su área. El penalti lo transformó Mikel Oyarzabal en el 0-1 y encarriló el pase de España a la final del Mundial tras ganar 0-2 a Francia.Leer más]]>