El silencio en una zona de desastre es denso, cargado de desesperación. En ese escenario, donde el tiempo corre en contra y cada segundo cuenta, la palabra correcta puede salvar una vida. Israel Rivas, un joven venezolano de 24 años, oriundo de San Félix, estado Bolívar, lo entendió el pasado 24 de junio, cuando varios sismos sacudieron el estado La Guaira.Al ver las impactantes imágenes en redes sociales, especialmente la de un muchacho que fue hallado vivo, pero no logró sobrevivir, y notar que las delegaciones internacionales de rescate necesitaban traductores de manera urgente, Israel no lo dudó: armó su mochila y viajó al epicentro de la tragedia.Su dominio del inglés, perfeccionado en Ciudad Guayana y alimentado por su afición a la música y las series, se convirtió en una herramienta de supervivencia en el terreno. Israel fue asignado como intérprete para el contingente británico de rescate y el equipo de la ONG Global Empowerment Mission (GEM). Su labor fue el puente entre los rescatistas extranjeros y las autoridades locales en la búsqueda frenética de sobrevivientes.Para Israel, el momento definitivo de su misión ocurrió cuando se topó con el equipo del INSARAG (Grupo Asesor Internacional de Operaciones de Búsqueda y Rescate). “Fue un momento de bastante alivio para mí, porque dije: ‘Bueno, quizás para esto fue lo que me trajo Dios’. Poder ver esa luz al final del túnel y decir: ‘Ah, es por acá’”, relata conmovido.Aunque al principio debió probar sus habilidades ante la rigurosidad de una delegación profesional, pronto se integró por completo al despliegue. En el frente de rescate, la realidad golpea sin tregua. “Las monedas siempre tienen dos caras”, reflexiona Israel. Lo que lo mantenía a él y al equipo con la mirada fija en medio de la destrucción era un propósito: encontrar señales de vida, seguir el rastro de un ruido entre las piedras o validar el testimonio de algún familiar que juraba haber escuchado algo. “Era lo que tenía que hacerse. Más que un sentimiento, ese era el trabajo. Si la moneda caía en muerte, que fueron muchas oportunidades, no importaba, debíamos hacerlo de nuevo”.Lee también: El «Topito venezolano»: El niño de 10 años que recorre La Guaira rescatando animales junto a su abueloEl peso de las palabrasTraducir la tragedia no es solo cambiar de idioma; es transmitir el dolor. De todas las vivencias, hay una que Israel lleva grabada con fuego: el día que debieron informarle a un hombre que su esposa y su hijo habían sido hallados sin vida entre los escombros. “Es muy fuerte, porque uno piensa en su propia familia. A veces uno no la valora. Son momentos para reflexionar, cada uno de ellos me marcó y me sigue marcando cada vez que suena una ambulancia o la gente grita”, confiesa.Frente a semejante carga emocional, Israel se refugia en su fe. “Mi principal fortaleza se encuentra en Dios para poder darle una respuesta a la muerte y al sufrimiento. Si no, ya me hubiera rendido y me hubiera ido a mi casa”. El apoyo de sus amigos y familiares, con quienes comparte fotos y desahoga el peso de los días, ha sido su otra gran contención: “Quedarse solo es un peligro”.Una distinción realPor su destacada y desinteresada labor, Israel Rivas fue condecorado formalmente por el Reino Unido. El embajador británico en Venezuela le entregó una carta de agradecimiento enviada en nombre de la Corona Británica, un reconocimiento histórico para un joven que solo buscaba ayudar a su nación en un momento oscuro. “Nunca me imaginé que el inglés iba a ser así de útil en un momento como este, para llevar esperanza, salvar vidas y comunicar mensajes”, admite con humildad.Israel espera que su experiencia sirva de inspiración. Su mensaje para los jóvenes es claro: poner cualquier conocimiento o herramienta al servicio del prójimo de manera positiva.“En vez de compartir quizás un meme… quizás por ahora no sea el tiempo de reírnos tanto.No digo que no, porque hay que despejar la mente, pero ahora hay que utilizar un porcentaje de nuestras redes y recursos solo para esto, para poder ayudar. Hacer lo que se pueda desde lo que se tenga”, enfatiza.Para Israel, toda ayuda suma y se manifiesta de muchas formas: desde las manos que colaboran en un centro de acopio pasando una caja, hasta quien realiza un pequeño pago móvil según sus posibilidades. E incluso, si no es posible salir de casa, el compromiso sigue vigente en el entorno digital. “Hacer posts, compartir. No dejar que el algoritmo olvide lo que está pasando en La Guaira”. Fuente: La PatillaSigue las noticias de Falcón, Venezuela y el Mundo en www.notifalcon.com síguenos en Instagram y Twitter @notifalcon y en Facebook: https://www.facebook.com