La ciencia ficción se convierte en realidad: acaba de lanzarse una  tecnología que convierte barcos convencionales en drones de combate

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El sector de la defensa marítima se enfrenta a un cambio de paradigma. Durante décadas, los ingenieros navales han lidiado con el llamado 'triángulo de hierro', una limitación técnica que obligaba a sacrificar velocidad, alcance o capacidad de carga al diseñar un buque militar. La optimización de una de estas características suponía inevitablemente la merma de las otras dos, lo que condicionaba las compras navales de las grandes potencias.Para romper esta barrera histórica, el astillero estadounidense Ghostworks ha presentado el sistema de pilotaje remoto MRLN (Nodo Logístico Remoto Multirrol, por sus siglas en inglés). A diferencia de otros desarrollos militares, no se trata de una embarcación en sí misma, sino de una compleja capa de sistemas de misión que se instala sobre diseños de cascos ya existentes. Según detalla el portal especializado Interesting Engineering, esta tecnología permite a los operadores reconfigurar un único barco para diferentes misiones tácticas, lo que evita la costosa necesidad de adquirir lanchas especializadas.La revelación de este avance tecnológico tuvo lugar el pasado 14 de julio durante la Cumbre de Defensa e Innovación de Pensilvania. Este encuentro fue organizado por el senador Dave McCormick en la Escuela de Guerra del Ejército en Carlisle. El objetivo principal del Ejecutivo estadounidense pasa por dotar a sus flotas de una flexibilidad operativa sin precedentes para adaptarse a las necesidades del combate moderno.Una alianza estratégica a tres bandasEl desarrollo de este sistema es el resultado de una colaboración inédita entre tres gigantes del sector. Ghostworks ha proporcionado la plataforma física del proyecto, materializada en la clase Minerva. Se trata de una embarcación de fibra de carbono de 12,2 metros de eslora, construida bajo un diseño patentado que hereda la tecnología del prototipo furtivo M80 Stiletto, operado discretamente por la Marina de los Estados Unidos durante las últimas dos décadas.Las especificaciones técnicas de la plataforma Minerva rompen los estándares actuales de la industria naval. El buque puede transportar una carga útil de casi 8.000 kilos mientras mantiene una velocidad de crucero de 30 nudos. La directora ejecutiva de Ghostworks, Brooke Kerschbaumer, subrayó que sus embarcaciones han sido diseñadas desde cero para maximizar el rendimiento conjunto sin concesiones, lo que otorga a los mandos militares un control total sobre el espacio de operaciones.Autonomía aérea adaptada al marA ello se suma la participación de General Atomics Aeronautical Systems, fabricante del dron de combate MQ-9 Reaper. La empresa ha adaptado su avanzado software de sensores y autonomía aérea para su uso en el entorno marítimo. Entretanto, la compañía Mercury Marine ha integrado su tecnología de propulsión electrónica y el sistema de mando, el cerebro mecánico que permite maniobrar y mantener la posición en entornos hostiles.Todo este entramado tecnológico se ejecuta bajo un estricto protocolo de seguridad. El sistema garantiza en todo momento que un operador humano conserva la capacidad de tomar el control directo ante cualquier imprevisto. De este modo, el Pentágono descarta por ahora la autonomía total de las máquinas en el mar, en cumplimiento de las directrices éticas sobre armamento no tripulado.