Desempleo en Colombia. Foto: Alccaldía de BogotáLa informalidad laboral en Bogotá registró una reducción durante el primer trimestre de 2026. Así lo informó el Observatorio de Empleo del Distrito, con base en cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), al señalar que la tasa de informalidad se ubicó en 34 % entre enero y marzo, lo que representa una disminución de 4,2 puntos porcentuales frente al mismo periodo de 2025.De acuerdo con el informe, este comportamiento permitió que 166.227 personas dejaran de desempeñarse en empleos sin acceso a seguridad social. Además, la capital se situó 21,3 puntos porcentuales por debajo del promedio nacional en materia de informalidad y mantuvo una evolución favorable en el mercado laboral.En el trimestre móvil marzo-mayo de 2026, la tasa de desempleo descendió a 8,4 %, una de las más bajas entre las principales ciudades del país.A nivel nacional, el autoempleo representa el 44 % del empleo total.Imagen generada por la IA Gemini con fines ilustrativos.No obstante, un análisis de la firma Crowe Co advierte que este avance podría comenzar a revertirse durante el segundo semestre del año como consecuencia del menor dinamismo de la economía y del aumento en los costos de contratación.Según Guillermo Berrio, socio y director de la práctica de B.P.O. de la firma, «durante el segundo semestre es probable que la informalidad deje de disminuir e incluso registre un leve aumento, impulsada por el menor crecimiento económico y el incremento de los costos de contratación».La advertencia coincide con las proyecciones más recientes del Banco de la República, que redujo su expectativa de crecimiento económico del país a cerca de 2,4 % para 2026, anticipó una desaceleración de la actividad económica desde julio y estimó que la inflación cerrará el año alrededor de 6,4 %.Pese a la reducción de la tasa de informalidad, el número de trabajadores en esta condición continúa siendo elevado. Sobre una población ocupada superior a los 4,28 millones de personas en Bogotá, el 34 % equivale a cerca de 1,45 millones de trabajadores informales, distribuidos en las 20 localidades de la ciudad y concentrados principalmente en actividades relacionadas con el comercio, los servicios y el trabajo por cuenta propia.Berrio explicó que una ciudad con mejores indicadores de formalidad puede ocultar importantes niveles de vulnerabilidad económica.«Una ciudad aparentemente más formal puede esconder un mercado popular mucho más vulnerable, donde cualquier caída del consumo afecta simultáneamente miles de pequeños negocios y cientos de miles de hogares», afirmó.El experto agregó que la principal preocupación radica en el aumento de hogares cuyos ingresos dependen exclusivamente de actividades económicas diarias, sin estabilidad laboral ni acceso a mecanismos de protección social.El consumo se enfría y pondría en riesgo el avance laboral de BogotáLas preocupaciones de Crowe Co coinciden con recientes advertencias de Anif, entidad que prevé un posible deterioro del mercado laboral durante la segunda mitad de 2026, con aumentos tanto en la informalidad como en el desempleo.Una de las primeras señales ya se observó en mayo, cuando el empleo no asalariado creció 5 %, mientras que el empleo asalariado aumentó 3 %, impulsado principalmente por el incremento de los trabajadores por cuenta propia.Según la firma, la desaceleración económica afectará especialmente a la denominada economía barrial. Localidades como Kennedy, Bosa y Ciudad Bolívar podrían ser las primeras en sentir el impacto de una menor capacidad de consumo de los hogares.«Cuando las familias enfrentan mayores costos en alimentos, transporte y servicios, reducen de inmediato sus gastos no esenciales. Esto disminuye los ingresos de los pequeños comercios, reduce el empleo familiar y aumenta el trabajo por cuenta propia como mecanismo de supervivencia», explicó Berrio.El especialista concluyó que incluso una reducción moderada del consumo puede traducirse en el cierre de pequeños negocios, la pérdida de ingresos y el debilitamiento de las economías locales, lo que pondría en riesgo los avances alcanzados por Bogotá en materia de formalización laboral durante los primeros meses del año.