Hay lugares en el mundo que tienen una estrella especial (y esperemos que, en clave futbolística, pronto dos). En la provincia de Sevilla, en plena comarca del Bajo Guadalquivir, se encuentra Los Palacios y Villafranca, un pueblo que últimamente está en boca de todos.Y no es para menos. De allí son Fabián Ruiz y Gavi, dos de los futbolistas que acaban de llevar a la selección española a la final del Mundial. Pero la estrella de este municipio no solo brilla en el campo de fútbol. También lo hace en sus huertas gracias a su producto más famoso: el tomate de Los Palacios . Este tomate, conocido popularmente como el «bombón colorao», no es solo un producto codiciado en la alta cocina o el ingrediente perfecto para un buen gazpacho. Detrás de su color intenso y su carne jugosa hay una auténtica farmacia natural, ya que ayuda a prevenir enfermedades tan serias como el cáncer de próstata o los accidentes cerebrovasculares, como el ictus. Pero, ¿por qué esta variedad es tan especial y aporta tanto a nuestro organismo? El secreto, como vamos a ver, está bajo su tierra y en una sustancia muy concreta que contiene en grandes cantidades. Para entender por qué el tomate palaciego tiene tantas propiedades beneficiosas, primero hay que mirar hacia abajo, al suelo. No se trata de ningún truco moderno ni de ingeniería agrícola de última generación, sino que el tomate de Los Palacios lleva cultivándose en estas tierras desde hace más de 400 años, cuando las primeras semillas llegaron de América. La zona de Los Palacios tiene una tierra extremadamente fértil y rica en sales minerales , sobre todo en potasio. Este mineral es clave para que la planta acumule azúcares naturales mientras el fruto madura en la mata. Por eso, este tomate no solo tiene ese sabor tan característico que equilibra a la perfección el dulce y el ácido, sino que además concentra muchos más nutrientes que otros tomates cultivados de forma industrial en sustratos artificiales. El verdadero tesoro del tomate de Los Palacios es el licopeno. Se trata de un antioxidante natural que le da ese color rojo tan vivo. Aunque todos los tomates lo contienen en mayor o menor medida, la variedad de Los Palacios destaca por tener una concentración de licopeno excepcionalmente alta . Como recordaba recientemente el cardiólogo Aurelio Rojas ( @doctorrojass ) en sus redes sociales, no hace falta complicarse la vida con productos exóticos ni suplementos caros para cuidar del corazón, porque a veces la mejor medicina está en la nevera. El artículo que publicamos hace unos días sobre sus recomendaciones ya explicaba que, según diversos estudios científicos, las personas que comen tomate de forma habitual o tienen más licopeno en sangre presentan un riesgo mucho menor de sufrir un infarto o un ictus. Este antioxidante actúa directamente en el cuerpo reduciendo la oxidación del colesterol «malo», que es el primer paso para que se formen las placas de grasa que obstruyen las arterias. Al mismo tiempo, mejora la función de los vasos sanguíneos y disminuye la inflamación. Y es que, además de proteger el corazón, comer habitualmente tomate de Los Palacios aporta otros beneficios directos al organismo: Muchas veces creemos que las verduras pierden sus propiedades cuando las cocinamos, pero con el tomate ocurre justo lo contrario. El licopeno es totalmente resistente al calor . De hecho, en su estado crudo, el licopeno está «atrapado» dentro del tomate y a nuestro estómago le cuesta mucho digerirlo y aprovecharlo. Sin embargo, cuando el tomate recibe calor, esa sustancia se libera y se vuelve muy fácil de absorber. Además, el doctor Aurelio Rojas apuntaba también en su vídeo un detalle que seguramente muchos desconozcan: el licopeno es liposoluble, lo que significa que necesita grasa para poder viajar bien por nuestro cuerpo. Por eso, preparar una salsa casera o un sofrito de tomate de Los Palacios a fuego lento con un buen chorro de aceite de oliva virgen extra no es solo una delicia para el paladar, sino que es la mejor manera de que el organismo absorba una cantidad muchísimo mayor de este escudo protector. En Los Palacios no se cultiva un único tipo de tomate. Los agricultores de la zona miman diferentes variedades que se adaptan a las necesidades de la cocina y de la industria de la conserva artesanal: Y es que con solo incorporar una ración al día de tomate de Los Palacios en tus comidas estarás cuidando en gran medida de tu salud. Mientras esta joya del campo sevillano sigue su camino para conseguir la Indicación Geográfica Protegida (IGP) en Europa, todos podemos empezar a cuidar hoy mismo de nuestro corazón y de nuestras arterias de la forma más sencilla y sabrosa posible.