Alemania prepara el arma del futuro: un láser naval que derriba drones por solo un euro

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Alemania quiere convertir los láseres militares en algo más que una tecnología experimental. El Gobierno ha encargado a Rheinmetall y MBDA el desarrollo de un sistema naval de alta energía que deberá estar operativo en 2029. Su primera misión será proteger los buques frente a drones, una amenaza barata y cada vez más común que hoy puede obligar a gastar misiles mucho más caros.La ventaja más importante de esta arma está en el coste de cada ataque. Una vez instalado, el láser no necesita munición convencional y cada disparo consume principalmente electricidad, con estimaciones cercanas a un euro. Esa cifra no incluye la compra, el mantenimiento o la refrigeración del equipo, pero explica por qué las armadas están siguiendo esta tecnología con tanto interés.De más de 1.000 disparos de prueba a un arma operativaEl contrato, valorado en varios cientos de millones de euros, cubre el sistema por completo. No se trata simplemente de colocar un láser sobre la cubierta, sino de integrarlo con los sensores del barco para localizar la amenaza, seguirla con precisión y mantener el haz concentrado hasta dañarla.El punto de partida es un demostrador probado durante más de un año a bordo de la fragata Sachsen. En ese tiempo recorrió unas 28.000 millas náuticas entre el Báltico y el Mediterráneo y efectuó más de 1.000 disparos contra objetivos situados en el aire, el mar y tierra. Otra fase incluyó más de un centenar de pruebas de fuego en condiciones marítimas reales para comprobar su rapidez y precisión.La versión ensayada rondaba los 20 kilovatios, suficiente para enfrentarse a drones pequeños y embarcaciones ligeras a corta distancia. El siguiente objetivo es superar los 100 kilovatios, una potencia que ampliaría el tipo de amenazas que puede combatir y podría abrir la puerta a actuar contra proyectiles, cohetes o misiles guiados.Eso sí, es importante remarcar que Alemania no es la única que acelera en esta dirección. Estados Unidos también está desarrollando nuevas armas de energía dirigida para frenar la amenaza de los drones, mientras que Reino Unido prepara la llegada de su sistema DragonFire a los destructores de la Royal Navy.Un disparo barato, pero un sistema nada sencilloLa principal ventaja del láser es económica, pues un misil interceptor puede costar cientos de miles o incluso millones de euros, una respuesta difícil de sostener frente a drones fabricados por una fracción de ese precio. El láser, en cambio, puede volver a disparar mientras el barco disponga de electricidad y capacidad para enfriar el sistema.De igual manera, eso no significa que sea infalible. La lluvia, la niebla, el humo o el movimiento del buque pueden dificultar que la energía permanezca concentrada sobre un mismo punto. También debe evitarse que el haz alcance aeronaves, sensores propios u otros objetivos fuera de la zona de combate.Los barcos son una plataforma especialmente adecuada porque cuentan con generadores potentes, espacio para instalar equipos y sistemas de refrigeración. Aun así, multiplicar por cinco la potencia del demostrador será uno de los grandes retos del programa. Alemania también quiere que buena parte del desarrollo y la fabricación permanezca dentro del país para reducir su dependencia de proveedores extranjeros.El interés estadounidense ayuda a comprender la dimensión de esta carrera. Sus investigadores ya han probado un cañón láser capaz de derribar drones y transmitir energía sin cables, mientras varias potencias europeas preparan soluciones parecidas.Quedan ensayos, ajustes y decisiones sobre qué buques recibirán primero el arma. Pero el contrato marca un cambio bien importante: el láser naval alemán ha dejado de ser un experimento aislado y ya tiene una fecha para convertirse en una defensa real. Si cumple lo prometido, derribar un dron podría llegar a costar menos que una taza de café.