Ser diestro o zurdo no es una característica exclusiva del ser humano. Muchas especies muestran preferencia por un lado del cuerpo al desplazarse, alimentarse o realizar determinadas tareas. Incluso en varias de ellas existe una predominancia muy clara, como los canguros y las cacatúas, que son casi todos zurdos; mientras que los chimpancés (de nuestros parientes más cercanos), delfines, abejas o gallinas suelen ser diestros. Es más, tu perro tiene una "mano buena" y resulta recomendable que sepas cuál es.Ahora, un grupo de científicos ha encontrado indicios de que este comportamiento apareció mucho antes de lo que se pensaba: hace más de 550 millones de años. La pista se encuentra en los fósiles de Spriggina floundersi, uno de los primeros animales conocidos con simetría bilateral y algo parecido a una cabeza. Aunque no tenía manos ni pies, doblaba su cuerpo con mayor frecuencia hacia la derecha. Según los investigadores, se trataría de la evidencia más antigua conocida de lateralidad conductual.Cómo podía ser "diestro" un animal sin brazos ni piesLa Spriggina floundersi habitó los fondos marinos durante el Ediacárico, antes de la explosión cámbrica que dio paso a una mayor diversidad de animales complejos. Medía unos pocos centímetros y presentaba un cuerpo aplanado, ovalado y dividido en unidades repetidas. Uno de sus extremos era más ancho y diferenciado, por lo que suele interpretarse como una región similar a una cabeza. Suscríbete a la newsletter de Andro4allEl estudio, publicado en Scientific Reports, examinó más de 100 fósiles encontrados en Australia Meridional. Los científicos pudieron realizar mediciones detalladas de 76 ejemplares procedentes del Parque Nacional Nilpena Ediacara y del Museo de Australia Meridional. Alrededor del 70% de los cuerpos analizados aparecía doblado sobre su eje longitudinal. Además, las curvaturas hacia la izquierda eran aproximadamente el doble de frecuentes que las observadas hacia la derecha. Sin embargo, los fósiles conservan una impresión invertida del animal original. Por tanto, esa inclinación indica que, cuando estaba vivo, prefería girar hacia la derecha.Los investigadores comprobaron si este patrón podía deberse a las corrientes marinas, a la forma del cuerpo o al propio proceso de fosilización. No obstante, los ejemplares encontrados en una misma superficie presentaban posiciones y curvaturas diferentes. Tampoco había una orientación común que apuntase a la acción del agua o de otro factor externo.El reparto tampoco encaja con una asimetría anatómica. Si todos los animales hubieran tenido una estructura que favoreciese un lado, la inmensa mayoría debería haberse doblado en la misma dirección. En cambio, había giros hacia ambos lados, aunque uno fuese claramente más habitual. Este patrón se parece más a las preferencias de movimiento observadas en numerosos animales actuales.Por ello, los autores hablan de lateralidad conductual, una versión primitiva de ser diestro o zurdo. Esto no significa que Spriggina utilizase una extremidad dominante, ya que carecía de ellas. La preferencia se manifestaba en la dirección elegida al curvarse y desplazarse por el fondo marino.El descubrimiento también ofrece nuevas pistas sobre su anatomía. Para coordinar diferentes movimientos, levantar la zona anterior y modificar la posición de las unidades de su cuerpo, probablemente necesitaba musculatura y algún tipo de sistema nervioso. La preferencia por girar hacia la derecha sugiere, además, que ese sistema ya podía presentar cierta organización lateral.Aun así, los científicos no han podido determinar qué función cumplía este comportamiento ni por qué predominaba un lado. De todos modos, lo relevante es su antigüedad. La lateralidad, presente hoy en humanos y numerosos animales, podría tener su origen en las primeras etapas de la evolución de los organismos con simetría bilateral.