"Un ejército compuesto por 'guerreros' y no por 'defensores'; en el que las barbas, las barrigas y las melenas están proscritas; en el que los esfuerzos por fomentar la diversidad, como la corrección política, son historia, y en el que las mujeres tendrán que alcanzar los 'máximos' estándares masculinos para desempeñarse en puestos de combate". Con ese discurso, pronunciado el pasado septiembre ante la cúpula militar estadounidense, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, dejó clara la visión de las Fuerzas Armadas que pretende impulsar.Ahora, el jefe del Pentágono ha dado un paso más en esa estrategia al anunciar un programa que obligará a los militares estadounidenses mayores de 30 años a someterse a pruebas para medir sus niveles de testosterona, una iniciativa que, según sostiene, busca garantizar que el personal mantenga el máximo rendimiento operativo.Hegseth, de 46 años y antiguo presentador de Fox News, comunicó la medida a través de un vídeo difundido en las redes sociales del Departamento de Defensa. En él explica que "está científicamente comprobado que, con el envejecimiento, los niveles de testosterona suelen disminuir de forma natural" y defiende la creación de un "nuevo programa de detección de deficiencia" de esta hormona.La medida será obligatoria para los militares mayores de 30 años, mientras que los menores podrán realizarse la prueba de forma voluntaria. En caso de detectarse un déficit, el tratamiento de reemplazo con testosterona será una opción, aunque no de carácter obligatorio.Según Hegseth, el objetivo es "garantizar que cuenten con los niveles adecuados de esta hormona para operar al máximo de sus capacidades". En el vídeo, titulado The High-T Department of War ("El Departamento de Guerra de Alta-T"), asegura además que detectar estos indicadores de salud de manera temprana permitirá mantener "la capacidad de combate en el más alto nivel".Una medida alineada con su visión del EjércitoEl anuncio encaja con el modelo de Fuerzas Armadas que Hegseth viene defendiendo desde su llegada al Pentágono. Durante un acto celebrado el pasado septiembre en la base de Quantico (Virginia), donde reunió a altos mandos militares, insistió en la necesidad de recuperar un ejército centrado en la fortaleza física y la disciplina."Esto es para que ningún enemigo nos amenace y las fuerzas estadounidenses se mantengan como la entidad más letal y dominante en el planeta, no solo durante unos pocos años, sino para las décadas y generaciones del futuro durante siglos. Debemos ser tan poderosos que ningún enemigo se atreva a amenazarnos, y tan capaces que a ningún adversario se le pueda ni ocurrir golpearnos", afirmó entonces.En esa misma intervención defendió que las prioridades debían volver a ser "la capacidad, el carácter, la fortaleza y el estar en forma". "El ejército estadounidense no está para proteger los sentimientos de nadie, sino para proteger nuestro país, y no seremos políticamente correctos a la hora de defender la libertad estadounidense", sostuvo.Su arenga también incluyó críticas a las políticas de diversidad implementadas en años anteriores. "Líderes políticos irresponsables nos encaminaron en la mala dirección y nos perdimos. Nos convertimos en el 'Departamento Woke'. Pero ya no", afirmó. "La era de la corrección política se ha terminado. O haces el trabajo de modo disciplinado, estás adiestrado y en forma, o te vas".Hegseth añadió que estaba "harto" de ver "soldados gordos" y aseguró que también resultaba "completamente inaceptable ver generales y almirantes rollizos en los pasillos del Pentágono". Incluso llegó a afirmar que quienes no compartieran esa visión deberían "optar por la vía honorable y dimitir".Debate médico y críticasEl anuncio ha provocado numerosas reacciones en redes sociales y también ha suscitado la respuesta de la Asociación Estadounidense de Urología, que valoró positivamente que la Administración preste atención a la detección de la deficiencia de testosterona, aunque recordó que ese diagnóstico no debe basarse únicamente en un análisis de sangre, como plantea el programa anunciado por el Pentágono.Los niveles bajos de testosterona pueden estar relacionados con la pérdida de masa muscular, obesidad o disfunción eréctil y, en algunos casos, asociarse a enfermedades como la diabetes, la osteoporosis o la depresión. Entre los militares, además, el estrés puede influir en la disminución de esta hormona.Al mismo tiempo, los tratamientos con testosterona han aumentado notablemente en los últimos años, tanto en el ámbito médico como fuera de él, especialmente entre personas que buscan incrementar la masa muscular. Sin embargo, su uso también puede conllevar efectos adversos, entre ellos infertilidad, coágulos sanguíneos, acné o caída del cabello.El vídeo difundido por Hegseth tampoco hace referencia a las más de 231.000 mujeres que forman parte de las Fuerzas Armadas estadounidenses ni a los militares trans que utilizan tratamientos con testosterona, un colectivo sobre el que el secretario de Defensa ha impulsado diversas restricciones desde que asumió el cargo.