La campaña de cebolla en la provincia de Sevilla está dejando una imagen tan preocupante como injustificable: agricultores que optan por dejar su producción en el campo porque recogerla supone perder todavía más dinero. COAG Sevilla ha denunciado que esta situación es consecuencia de la inestabilidad del mercado, del incumplimiento de contratos por parte de algunas comercializadoras y de unos precios en origen completamente ruinosos que hacen inviable la actividad agrícola.Según explica la organización agraria, aunque numerosos agricultores habían formalizado contratos de compraventa antes del inicio de la campaña, muchas empresas están dejando de cumplir los acuerdos alcanzados, escudándose en cláusulas contractuales que les permiten renunciar a la compra cuando la evolución del mercado ya no les resulta favorable. Mientras tanto, los precios que se están ofreciendo al agricultor oscilan entre 9 y 12 céntimos por kilogramo, una cantidad que apenas cubre los costes de arranque, manipulación y carga del producto, sin llegar a contemplar los gastos derivados de todo el proceso de cultivo."Los agricultores han asumido todos los riesgos""Lo que está ocurriendo en esta campaña es inadmisible. Los agricultores han trabajado durante más de seis meses, han asumido todos los riesgos y han realizado una inversión muy importante para que, cuando llega el momento de vender, algunas comercializadoras incumplan los contratos o pretendan pagar precios que ni siquiera cubren los costes de producción", denuncia el secretario provincial de COAG Sevilla, Sebastián González.La organización recuerda que producir una hectárea de cebolla supone una inversión de entre 7.000 y 9.000 euros, por lo que aceptar las cotizaciones actuales significaría asumir pérdidas económicas inasumibles para los productores. "Hay agricultores que prefieren dejar la cebolla en el campo porque recogerla supone perder todavía más dinero. Es una decisión dramática, pero completamente comprensible cuando el mercado ofrece precios que no permiten cubrir ni los costes de producción", explica González. Importaciones de terceros países mientras se rechaza la producción localCOAG Sevilla considera especialmente grave que, mientras se rechaza la producción local, algunas empresas estén recurriendo a importaciones procedentes de terceros países para abastecer sus centros logísticos, desplazando así a la cebolla cultivada en la provincia precisamente en el momento de mayor oferta. "Resulta incomprensible que se dé la espalda al producto nacional mientras se llenan los almacenes con cebolla importada. Esta estrategia hunde el mercado, arruina a nuestros agricultores y pone en riesgo la continuidad de un cultivo estratégico para la provincia de Sevilla", añade el secretario provincial de la organización.Pese a este panorama, COAG Sevilla señala que los contratos vinculados a las producciones más tempranas y aquellos destinados a mercados europeos están ofreciendo un comportamiento mucho más estable, lo que demuestra, a juicio de la organización, que es posible planificar y comercializar la producción con seriedad y respeto hacia el agricultor.Una exigencia de cumplimiento de la Ley de la Cadena AlimentariaAnte esta situación, COAG Sevilla exige a las empresas comercializadoras y a la gran distribución que asuman su responsabilidad y respeten tanto los contratos firmados como la Ley de la Cadena Alimentaria, evitando prácticas que conduzcan a operaciones por debajo de los costes efectivos de producción."No podemos permitir que el eslabón más débil de la cadena siga soportando todas las pérdidas mientras otros especulan con el mercado. Exigimos compromiso con la producción española, respeto a los contratos y precios que permitan a los agricultores vivir de su trabajo", concluye Sebastián González, quien advierte de que, si esta situación continúa, cada vez habrá menos productores dispuestos a sembrar cebolla, lo que a su juicio acabará teniendo consecuencias para el conjunto de la sociedad.