El empoderamiento político a costa de estigmatizar a la población inmigrante es una dinámica social tan elemental y primitiva que probablemente se remonta a la noche de los tiempos. Los jefes tribales, para fortalecer y unir al clan frente a las invasiones extranjeras, se dirigían al pueblo ensalzando la pureza étnica y las costumbres nativas, y adquirían así prestigio social, demonizando a los intrusos que venían de fuera, que son el enemigo. Ese odio atávico tal vez no era del todo consciente en la antigüedad, pues consistía en una reacción básicamente emocional que se justificaba, a fin de cuentas, como mecanismo de defensa frente a la percepción de un peligro cierto: la devastación de las hordas invasoras. Pero de aquel... Ver Más