La provincia de Cádiz mira al futuro con un mapa de carreteras esenciales —vertebradoras y de interés estratégico— congelado en el tiempo. Las grandes infraestructuras viarias que deben sostener su desarrollo económico, turístico y logístico llevan años atrapadas entre anuncios, licitaciones eternas y proyectos directamente aparcados por el Gobierno central. La única gran obra con avances, el nuevo nudo de Tres Caminos —en el cruce desde Puerto Real y hasta Chiclana o San Fernando—, sufrió la modificación del proyecto y una serie de parones y retrasos que han provocado que se haya desechado ya la idea una inauguración en el primer trimestre del año que viene, como se anunció desde el Ministerio de Transportes, en manos del ministro Óscar Puente.Lejos de acelerarse, la actuación ha entrado en una nueva fase de incertidumbre. El propio Ministerio ha reconocido, en respuesta parlamentaria, que está tramitando la modificación número 1 del proyecto, un giro que contrasta con su discurso de hace apenas unos meses, cuando ante las denuncias de paralizaciones aseguraba que la obra avanzaba "dentro del marco ordinario de planificación" sin afectar al plazo contractual.Retenciones llegando a Tres Caminos desde Puerto Real, este pasado viernes.-JUAN CARLOS TOROPor lo demás, puede decirse que el Gobierno de España ha enterrado los otros tres grandes proyectos de infraestructuras de carreteras que tocan de lleno a la seguridad vial, la movilidad sostenible y al desarrollo social y económico de la provincia de Cádiz. El tercer carril de la AP4, el desdoble de la antigua N-IV, y la conversión en vía de alta capacidad de la N-340 entre Algeciras y Vejer —esencial en el futuro Mundial de 2030— sufren el olvidado sistemático de un país que suma tres años sin Presupuestos Generales del Estado (PGE) por el bloqueo del Gobierno en minoría de Pedro Sánchez. De vez en cuando salen voces institucionales denunciando el arrinconamiento de la provincia más al sur de España, pero la realidad es que no ha habido hasta la fecha un verdadero frente común que dé la vuelta a esta clamorosa falta de inversión del Estado.No deja de ser muy elocuente, en todo caso, lo que también aquí se exigía cuando se estaba en la oposición y lo que se hace ahora que se está gobernando. "El desdoble de la N-IV es una reivindicación que llevan años exigiendo al Gobierno central y ahora se nos ha acabado la paciencia, de ahí que el PSOE vaya a registrar iniciativas tanto en el Congreso como en el Senado porque la situación es insostenible; la N-IV se ha cobrado cien vidas en los últimos 15 años, por eso el desdoble es urgente y necesario". Son argumentos esgrimidos por la socialista Verónica Pérez hace una década, cuando gobernaba Rajoy y era entonces el PSOE el principal partido de la oposición. Retenciones habituales en la AP-4 entre Sevilla y Jerez.-JUAN CARLOS TOROVía muerta para el desdoble de la antigua N-IVOlvidado desde hace años el desdoble de la antigua N-IV entre Los Palacios y Jerez —casi 60 kilómetros por desdoblar desde hace veinte años en una vía que se ha cobrado más de 100 vidas en dos décadas y media—, nada se sabe del tercer carril hasta Jerez de la antigua AP-4, cuya liberación en enero de 2020, lejos de resolver los problemas de conexión por carretera de las provincias de Cádiz y Sevilla, los ha agravado. Nunca suprimir un peaje supuso pagar un peaje aún más caro.Si hace unos años se hablaba de un volumen de más de 10 millones de usuarios anuales, incluyendo los vehículos pesados que se trasladaron desde la vieja y peligrosa N-IV a la AP-4, la realidad actual de esta arteria clave, la única carretera de gran capacidad para conectar ambas provincias —y Huelva y Portugal, si se viaja desde Cádiz—, es que esta cifra puede haber crecido de forma exponencial, especialmente en épocas de boom turístico como la temporada alta de verano. Si recurrentes son los problemas de tráfico en el actual caos que conforma el nudo de Tres Caminos, con obras empantanadas y su ya de por sí incapacidad para absorber tamaño flujo de vehículos, no le van a la zaga los colapsos y retenciones kilométricas en la AP-4 entre Sevilla y Jerez.Algo extraordinario hasta hace unos años que, lamentablemente, se ha convertido en ordinario, hasta el punto de que muchos echen de menos pagar desde su ventanilla en el peaje de Las Cabezas o, directamente, se piensen dos veces subir hasta la capital hispalense por una vía donde la menor peligrosidad frente a la N-IV se paga con desesperantes atascos.A todo esto, se suma que en 2022 se proyectó un acceso al Aeropuerto de Jerez desde la AP-4 para conectarla con la A4, pero la inversión, de más de 13 millones de euros, tampoco ha corrido mejor suerte. Hace casi cuatro años que se encargó por medio millón de euros la redacción de este proyecto y, tanto tiempo después, no se ha vuelto a saber nada más.N-340, entre Vejer, Tarifa y Algeciras, un peligro, especialmente cada verano.-JUAN CARLOS TOROUna carretera clave en el Mundial 2030Para redondear el abandono sistemático del Gobierno hacia Cádiz, el proyecto de desdoble de la N-340 entre Algeciras y Vejer se encuentra varado sine die. Y eso que se trata de otra actuación clave para el desarrollo de la provincia, especialmente por el impacto para uno de los puertos más importantes de Europa, el de la Bahía de Algeciras."La posible transformación en autovía del corredor de la carretera N-340 entre Vejer de la Frontera y Algeciras fue analizada en el Estudio Informativo remitido en 2009 al entonces Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, con el objeto de obtener la correspondiente Declaración de Impacto Ambiental (DIA). Dicho estudio puso de manifiesto la afección directa e indirecta a varios espacios naturales protegidos de la Red Natura 2000, en particular a los Parques Naturales de Los Alcornocales y del Estrecho, lo que impidió obtener una DIA favorable y, por tanto, avanzar en el desdoblamiento proyectado". Fue la respuesta que en diciembre pasado obtuvo el senador y alcalde de Algeciras, José Ignacio Landaluce, del Ministerio de Fomento. Ni un ya veremos. Nada. No habrá desdoble.El esfuerzo de inversión, sobre todo en infraestructuras, debería aumentar un punto de PIB anual, unos 15.000 millones de euros al año por encima del nivel actualLa paradoja es mayúscula porque esta vía será estratégica en apenas cuatro años. Desde que el árbitro pite el final de la finalísima de este domingo entre España y Argentina restarán apenas 48 meses para que se celebre el Mundial de 2030, una edición muy especial que conmemorará el centenario de la Copa del Mundo de fútbol —de nuevo con el formato de 48 selecciones y 104 partidos— y que tendrá a España, Portugal y Marruecos como principales anfitriones. Ni que decir tiene que la conexión entre estos países —y el enorme movimiento de organización y aficionados para un evento de esta dimensión— pasará, en una buena parte, por Cádiz.El puerto de Algeciras y el de Tarifa serán el cordón umbilical entre las sedes españolas y las marroquíes, y desde la Autoridad Portuaria se ha reclamado culminar el proyecto de desdoble de la N-340 entre Algeciras, Tarifa y Vejer, así como el acceso al Puerto de Tarifa, para que la conexión marítima alcance su potencia máxima.De momento, un único carril, siete rotondas y continuos parcheos para solventar socavones que forman parte del paisaje de una provincia sometida a un abandono crónico por parte del Gobierno, incapaz de impulsar y finalizar las principales conexiones terrestres que la proyectan hacia el futuro. Del tren y la conectividad aérea hablamos otro día. El problema presupuestario, capitalDetrás de esta parálisis generalizada late un problema de fondo: la ausencia de cuentas públicas. Los Presupuestos Generales del Estado siguen sin aprobarse y siguen automáticamente prorrogados los de 2023. Aunque el Gobierno manifiesta su intención de presentar el proyecto de ley de las cuentas de 2027, las probabilidades de que sea aprobado en el Congreso son mínimas. La consecuencia directa la sufren las infraestructuras, especialmente las que están en el furgón de cola del país, como las de la provincia de Cádiz.El esfuerzo de inversión, sobre todo en infraestructuras, debería aumentar un punto de PIB anual, unos 15.000 millones de euros al año por encima del nivel actual, según los cálculos del Instituto de Estudios Económicos. Sin nuevas cuentas, no hay margen para rescatar proyectos enterrados ni para acelerar los que marchan agonizantes.