Sí, el arte nos salvará de tanta calima espesa. Mi amigo el profesor y escritor José Cenizo -gran experto en flamenco, acaba de publicar una obra necesaria para su enseñanza y aprendizaje- me envía dos de sus últimos libros, uno dedicado a la vida y obra del poeta y novelista Emilio Durán -fallecido el año pasado-, con quien ambos compartimos momentos vivificantes, y otro titulado Antes del porvenir, un delicioso resumen en prosa poética de sus vivencias de niñez en su pueblo natal, Paradas, muy cerca de Sevilla. Un homenaje a todo aquello que lo llenó de la energía que aún conserva y conservará: el campo, sus padres, familia, lugares, amigos, entre los que se encuentra Juan Peña, otro excelente y hondo poeta. La nostalgia es un homenaje a la vida desde el presente, una risa y un llanto a la vez, un testimonio histórico que ahí queda por si alguien desea tomar nota y comprender que sin el ayer no se puede construir el hoy ni el mañana. El autor transmite su esencia con un estilo limpio para que una palabra valga más que mil imágenes. Otro amigo, Rafael Bascón, me cursó un mensaje invitándome a ir a una sesión de saxo en la asociación sevillana Assejazz el mismo día y a la misma hora de la semifinal mundialista entre España y Francia. Decliné la invitación, a mí sólo me va el jazz clásico de banda, los solistas, sean del instrumento que sean, acaban por aburrirme, mucho lucimiento y soliloquio aparentemente uniforme para un cerebro tan poco entendido en materia jazzista como el mío. De todas formas, he pasado excelentes momentos en Assejazz sobre todo escuchando a Manolo Imán y su grupo. No es jazz precisamente, pero, amigo, Imán Califato Independiente fueron punto y aparte en el llamado rock andaluz. Con tan sólo dos discos de larga duración sentaron cátedra, fueron mucho más allá de aquel rock andaluz. ¡Al asalto de la palabra!Rafael Bascón lucha por que Radiópolis siga sin perder la palaba. ¿Quién, sobre todo entre la juventud, conoce Radiópolis en Sevilla? Pues ahí está, una emisora cultural abierta e independiente, por eso no sale del todo adelante como no salió Radio América, la emisora local que fundó Jesús Quintero “El loco de la colina”, en la que tuve el honor de realizar un programa semanal sobre universidad con la ayuda de la hoy periodista Fátima Rodríguez que entonces -años 90- era alumna mía. Ay, si yo fuera joven y tuviera ilusiones, tomaría por asalto Radiópolis con un programa cultural lo mismo que en los años 80 hicimos los del Colectivo Cultural Gallo de Vidrio en La Voz del Guadalquivir (LVG), perteneciente a Radio Cadena Española (RCE), para hablar semanalmente de literatura, siendo jefe de programas el autor y director de teatro Joaquín Arbide que tiene calle o plaza en Sevilla, no recuerdo, lo recuerdo a él. Ahora que caigo, los poetas Emilio Durán, Jesús Troncoso y Miguel Ángel Villar, los tres que me acompañaban en aquel programa en LVG, han muerto. ¡Santo Cielo! Tengo las barbas ahí en la cocina, las he puesto a remojar. La ROSS y su Coro popular Mis admiradas Carmen Saavedra e Isabel Chía —de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla (ROSS)— me informaron en su momento de los conciertos que la ROSS impartió los pasados miércoles, jueves y viernes, acompañada por un coro amateur de casi cuatrocientas voces dirigidas por Elena Gauna y coordinadas por la citada Isabel Chía. Una de sus componentes fue la misma Carmen Saavedra. Fui el miércoles. Impresionante, todo a rebosar, los seres humanos unidos por el arte, es un consuelo ante tanta vulgaridad política y periodística que me rodea y que llega a enfrentar por teléfono a dos muy altos cargos de la Guardia Civil, algo que me recordó el troceamiento de este cuerpo militar en 1936 con motivo de la guerra que estalló por el caos de la República y el fascismo de Franco, que todo hay que decirlo, no sólo una causa. Lo que nos faltaba, sé que hay bastante tensión en el interior de las Fuerzas Armadas, pero observarla así, en abierto, para todo el mundo, es tragicómico. Se podrá afirmar que el periodismo ha hecho un buen servicio, no estoy de acuerdo, sería así si no adoctrinara, sino que informara y formara, que no se callara aristas de la noticia para modelar mejor los cerebros. El arte nos salvará. Dicen que es una frase que encierra la pugna contra las visiones simples y a favor del desarrollo del pensamiento crítico. El arte nos salva porque cuando la ROSS y su Coro interpretaron el famoso “Va pensiero”, de Nabucco, mi piel olvida toda pesadilla cotidiana y se me vuelve a erizar y supongo que no habré sido el único. Y cuando en su tercer bis nos sorprendieron con la famosa Mazurca de la zarzuela Luisa Fernanda los allí presentes subimos al cielo como si hoy hubiéramos ganado el campeonato mundial de fútbol que ojalá sea para España. Ítem más. El arte nos salva cuando la orquesta y un coro numerosísimo y con poco tiempo para ensayar finalizaban con asombrosa unanimidad una pieza tras un leve movimiento, casi invisible, de las manos del director, Lucas Macías. Ni recuerdo ya la pieza, ese gesto final se me ha quedado dentro, un gesto salvador parido por el arte. Que personas de diversas edades y segmentos sociales se den cita a través de la música es salvarse de la banalidad con que las alturas de los gestores de España y del mundo nos ahogan. Es poder unirse cara a cara, voz a voz, sin intermediarios digitales ni inteligencias artificiales que existen gracias al saber pretérito del ser humano. Si dicen que algún día una máquina podrá con la inteligencia humana se precipitan, el humano se ha adaptado a mil avatares y también se adaptaría a ese imprevisto. ¿De verdad vencerá la inteligencia?Hace calor, no es solamente por el cambio climático, ése es el argumento de los escapistas. Hace calor porque estamos en un ciclo interglaciar (de la última glaciación, la Wurm) y, sí, porque el ser humano es un cafre. Pero, como afirma en OkDiario, mi buena amiga, Keka Alcaide, el cambio climático no es el único culpable del estercolero en el que el humano ha convertido las zonas sensibles de encenderse. Keka, toma nota: como te he nombrado a ti y a OkDiario ya soy de la fachosfera, un sector de las personas “progresistas” no sabe ni donde habita su cabeza. El propio Rafael Bascón no tiene nada que ver ideológicamente contigo, sólo conociendo a personas diferentes o muy diferentes, escuchándolas y respetándolas se alcanza conocimiento y se huye del miedo a que el pensamiento crítico, por libre, estropee los dos gramos de materia gris con los que tanta criatura va por la vida. En este sentido, el propio OkDiario, nos recordaba (¡madre mía!, ¡que miedo!, otra vez OkDiario, le van a quitar la “placa” con mi nombre al seminario que me dedicaron en la Facultad de Comunicación en el mes de junio), nos recordaba, decía, lo que hace más de dos mil años escribió César en su libro La guerra de las Galias, el que traducíamos en el colegio Marista en clases de Latín bajo las enseñanzas de don Juan Anaya: “Por lo general, los hombres creen fácilmente lo que desean”. Sobre esta base se controlan los cerebros a derecha e izquierda, el arte puede contrarrestarlo, pero no le es nada fácil y los medios arriman las sardinas de sus informaciones culturales a las manifestaciones de su cuerda. Con este hecho indudable, imposible expresarse libremente en montones de medios, OKDiario incluido y más con ese director tan cuadriculado que tiene. Por otra parte, yo soy un malísimo articulista, indigno de tan excelsa cabecera, aquí, en ésta, no menos excelsa, sino bastante más, me tienen por cariño. Frente al simplismo, complejidad, el arte de pensar libremente -uno de los motores de la Historia- y no como algún filósofo que va por ahí diciendo, sin decirlo, que lo es y su obra se limitan a predicar el wokismo con tono guay. El filósofo trasgrede, no es la voz de su amo. El arte de pensar con una música, pensada, de fondo, nos hará libres. El hecho de que el superordenador Deep Blue de IBM derrotara al campeón mundial de ajedrez, Garry Kasparov en 1997 o que en 2016 AlphaGo venciera a Lee Sedol, campeón mundial de juego de mesa Go, ¿convierte al ciber en seres más inteligentes y críticos que nosotros? No, una cosa es la rapidez inmediata y otra la inteligencia a medio y largo plazo. A pequeña escala, es como creer que en los concursos televisuales es más inteligente quien responde primero a una pregunta relacionada con los números o con otra materia. Y en la naturaleza, seres vivos -microbios e insectos- que llevan en el planeta centenares o millones de años no logran aún derrotar a la especie humana que está empeñada en suicidarse después de no tener inteligencia -por ahora- para salvarse a sí misma de su inmadurez.La lucha de la mente crítica El arte nos libera del simplismo, sí. ¿Y del pensamiento libre y crítico? Sí, a unos pocos, por el momento, si no a corto, a muy largo plazo. Pero sus impulsores cargaron con la reacción torpe e interesada de su atrevimiento. No voy a ir más lejos para demostrarlo porque en el concierto de la ROSS y su Coro ciudadano de a pie, el arranque que nos metió la primera dosis de entusiasmo fue Carmen, de Georges Bizet. Esa creación del parisino Bizet es hoy habitual en los conciertos por lo largo y ancho del mundo. Sin embargo, su autor no tuvo apenas éxitos sonados a lo largo de su vida. Con Carmen pensó que le ocurriría igual, le dio un infarto con 36 años y se fue al otro mundo sin comprobar cómo su Carmen fue subida a los altares por los públicos. Ahora bien, en su momento, y en un principio, fue censurada, creían que su temática de traición y asesinato escandalizaría al púbico. En 1875 se estrenó, tres meses más tarde aquel ataque cardíaco dio con los huesos de Bizet en una tumba. Pero el arte lo salvó del olvido. Por tanto, el arte desemboca en la crítica queriendo o sin querer, estimula en los demás ese pensamiento que nunca ha sido del agrado del paternalista Poder y lo está siendo menos desde hace tiempo y con vistas al futuro. Se necesita un público todavía más plano para los tiempos de dictadura total que comenzamos a soportar. Parece como si esta meta fuera realmente cierta cuando observamos a la ROSS y sus problemas. La ROSS y sus problemasEn lo cultural, una ciudad es importante también por su orquesta sinfónica. La ROSS lleva muchos años con problemas similares y a pesar de todo suena muy bien, nos salva del paisaje gris oscuro que flota cuando salimos a la calle y dejamos de escucharla. La ROSS está ligada al Teatro de la Maestranza, construido en 1992 en un solar sucio al que limpiaron, metafóricamente, destacadas actuaciones de bandas de salsa -cuando no estaba de moda- e incluso un concierto de The Kinks al que me cupo el honor de asistir también. Lo habitual es que los miembros de la ROSS se quejen de falta de apoyo institucional -Junta y Ayuntamiento-, incumplimiento de convenios, déficit de medios para lanzar proyectos artísticos ambiciosos… En 2019, una huelga; en 2023, otra huelga. El 4 de junio de 2024, el crítico musical Fernando López Vargas-Machuca publicó un suculento artículo llamado “Dejando morir a la ROSS” donde se quejaba de que la orquesta padece carencias técnicas para afrontar las obras de determinados creadores como Prokofiev y afirmaba que la ROSS en los años noventa fue de las mejores de España para ir decayendo en las décadas siguientes. “Ya no da la talla para una ciudad como Sevilla”, sentenció. Desde luego es lamentable como lamentable me pareció y me parece que los patrocinadores más relevantes hayan sido o sean dos bancos no sevillanos: Caixabank y Unicaja. En Sevilla no hay banca “indígena”, no hay dinero, todo lo esencial para su estructura de transporte -que es la que impulsa la tecnoindustrial- o no se hace o llega tarde como ahora la conexión desde la estación de Santa Justa -que se ha quedado pequeña- con el aeropuerto o el trozo de la SE-40 entre Espartinas y Valencina, todo en un área metropolitana huérfana de buenos transportes para los habitantes que van y vienen durante todo el día y la noche. Por el momento, nos queda este respiro de aire fresco que es la ROSS y su Coro Popular, en el contexto del arte que, en efecto, nos vuelve libres, nos salva de la maleza, pero qué fatigas hay que pasar para que no se muera.