Joan Sebastian Durán Guerrero, un colombiano de 26 años y padre de familia, no estaba armado ni era el objetivo del operativo. Aun así, el agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) que lo interceptó en una calle de Biddeford, Maine, abrió fuego y lo mató. La revista The Atlantic ha informado que el uniformado que activó su arma apenas se había incorporado a la agencia, un dato que ha vuelto a poner bajo escrutinio el entrenamiento acelerado de los nuevos reclutas incorporados al aparato de deportaciones, que ahora cuenta con unos 22.000 oficiales y que es impulsado por el presidente Donald Trump.Seguir leyendo