España lleva años entre los países de Europa donde los salarios han evolucionado peor. Aunque existen varios factores que lo explican, uno de los más señalados es la baja productividad, algo que lleva a muchos trabajadores a hacer las maletas en busca de mejores oportunidades. Sobre este asunto ha hablado Salva, un electricista que pasó una temporada trabajando en Alemania y que recientemente ha compartido su experiencia en el podcast Sector Oficios, especializado en entrevistas a profesionales relacionados con la construcción. Durante la conversación compara las condiciones laborales de ambos países y explica por qué decidió dar el paso de emigrar. El electricista asegura que la diferencia salarial fue evidente desde el primer momento. «Yo ganaba aquí unos 1.600 euros. Y yo el primer mes en Alemania, que lo trabajé quince días, gané 2.200. Los siguientes ganaba ya 3.000, 3.200. Me movía en esa horquilla, dependiendo un poquito de las horas», explica. Pero sin duda, lo que más le sorprendió fue que «las horas extras estaban exentas de impuestos. O sea, cobrabas el bruto. No te quitaban ni Seguridad Social, ni seguro médico, ni IRPF, ni nada». En su opinión, este sistema supone «una manera de incentivar también la productividad», ya que las horas adicionales están mejor remuneradas y el trabajador percibe íntegramente ese dinero.