Alicia Domínguez regresa a la novela con una historia construida sobre silencios, heridas familiares y vínculos capaces de atravesar décadas y miles de kilómetros. La escritora gaditana publica La ecuación de Dirac, una obra editada por Olé Libros en la que entrelaza la posguerra española con el Nueva York de los años cincuenta y con la transformación de la costa de Chiclana durante las décadas de los 80 y los 90. La novela sigue las huellas de una familia marcada por decisiones tomadas en el pasado y por secretos que, aunque permanecen ocultos durante años, terminan reclamando su lugar en el presente."Es una novela sobre el peso de la herencia emocional y la capacidad de redención que tiene el amor", explica Domínguez. La autora sitúa en el centro de la historia "lo que se perdió, lo que sigue doliendo" y el modo en que "los secretos familiares acaban pesando en las siguientes generaciones". "La manera de sanar es, de alguna forma, desenterrar esos secretos y esos silencios que nos marcan", añade. La escritora define La ecuación de Dirac como una novela "muy emocional pero también histórica", porque aborda "el exilio, la posguerra española" y también "el boom de los años 80 y mucho de los 90 en la costa de Chiclana". El pasado y el presente, subraya, no aparecen como compartimentos estancos: "Todo está interrelacionado".Alicia Domínguez, autora de 'La ecuación de Dirac'. JOSÉ MARÍA REYNALa historia arranca con el regreso de Álvaro Fuentes a su Cádiz natal para despedirse de su madre moribunda. Ese retorno a las raíces abre una grieta en la historia familiar y hace aflorar recuerdos, relaciones y preguntas que llevaban décadas sin respuesta. En el centro de ese pasado aparece Manolo, su padre, un combatiente republicano que en los años cincuenta emigra ilegalmente a Nueva York como polizón en un barco. "Él se va de polizón en un barco e intenta progresar allí, en Nueva York. De hecho, lo consigue, pero hay alguna razón, que no destripo la novela, que le obliga a volver a España", explica Domínguez. En la ciudad estadounidense, Manolo intenta construir "el sueño americano", pero también entra en contacto con una realidad y unas relaciones que terminarán marcando su vida y la de quienes vendrán después.Los escenarios no son un simple telón de fondo. "Hay tres sitios, tres lugares que son también protagonistas de la historia", señala la autora. Nueva York representa la promesa de una nueva vida y el intento de prosperar lejos de una España devastada por la guerra. Cádiz es el lugar del que Manolo parte y al que regresa, una ciudad en la que "todavía se vive y se respira ese ambiente represivo de la posguerra". Y Chiclana aparece vinculada a Lucía, una abogada que representa a un grupo inmobiliario alemán que invierte en la costa gaditana y participa en la transformación de una zona que acabaría ligada al boom inmobiliario y turístico. "Son tres lugares así, pero fundamentalmente Nueva York y Cádiz", resume Domínguez.La novela de la autora gaditana, con el mar de fondo. JOSÉ MARÍA REYNAEl germen de la novela nace de una historia real. Manolo está inspirado en el padre del marido de la escritora, un emigrante en Estados Unidos durante los años cincuenta. "Manolo está inspirado en una figura real", cuenta. Sin embargo, lo que sucede con él en Nueva York pertenece a la ficción, precisamente porque el protagonista real nunca explicó qué había ocurrido durante su estancia allí. "Él nunca habló de lo que ocurrió allí. Eso es precisamente el secreto. Es el silencio que hereda la siguiente generación", explica. A partir de esa ausencia de respuestas, Domínguez construye una historia sobre una generación obligada a abandonar "un país arrasado por la guerra, con una represión brutal en la posguerra" y que tuvo que buscar fuera una oportunidad para reconstruir su vida. "Cada uno, bien yéndose a Europa, yéndose a América Latina o a los Estados Unidos, intentó reconstruir su vida. Ese es el germen de la novela", afirma.El título de la obra procede de la física cuántica y se convierte en la gran metáfora de la novela. "Comprendo que no es muy al uso utilizar una ecuación de la física cuántica para titular una novela", reconoce Domínguez, pero la idea le resultó especialmente sugerente. La ecuación de Dirac le permitió hablar de esos vínculos que permanecen aunque el tiempo y la distancia parezcan haberlos borrado. "Cuando dos partículas han estado juntas alguna vez en la vida, pase el tiempo que pase y medien los miles de kilómetros que medien, siempre hay algo de la una en la otra", explica. En su novela, esa conexión aparece en las relaciones entre Manolo y Nueva York, en los vínculos que allí establece, en la relación de Álvaro con Lucía y con su pasado gaditano, y también en la historia de Dolores, la madre de Álvaro. "Todos, de alguna manera, están impregnados de la esencia de los lugares, de las personas, de las vivencias que tuvieron en algún momento de su vida", señala. "Todo se nos queda marcado a lo largo del tiempo".La escritora gaditana está muy contenta con las críticas recibidas. JOSÉ MARÍA REYNAEsa idea de las marcas invisibles conduce directamente al concepto de herencia emocional, una cuestión que Domínguez reconoce que ha tratado también en otras obras. "Yo estoy convencida de eso", responde cuando se le pregunta si las generaciones pueden heredar emociones o culpas de padres y abuelos cuyas historias desconocen. Para la escritora, la familia puede ser "una institución tremendamente nutricia y conformarnos como persona", pero también "el origen de mucha infelicidad" y de relaciones tóxicas. "Ese yin y yang que tiene la familia siempre me ha gustado tratarlo en mis novelas", afirma. "No somos células aisladas, no somos islas en medio de un océano aislado, sino que todo nos condiciona". Domínguez sostiene que existen "viajes emocionales de nuestros padres, de nuestros abuelos, que nos condicionan" y que explorar esas herencias puede ayudar a comprender muchas de las experiencias que viven las generaciones posteriores.Cádiz como un personaje más del libroAunque La ecuación de Dirac no es una novela histórica, la autora ha realizado una importante labor de investigación para construir el contexto de la obra. "Sí hay investigación histórica en cuanto a la descripción de la posguerra, de la guerra, de cómo los emigrantes españoles que se fueron a Nueva York se unieron en torno a lo que allí se llamó la Nacional, la Casa de España", explica. Domínguez, doctora en Historia, insiste en que le gusta ser fiel a los hechos cuando incorpora elementos históricos a sus novelas. "No es una novela histórica, pero sí los trazos de historia que tiene me gusta que estén bien documentados, bien explicados y bien descritos", afirma. La ficción ocupa el espacio que deja la falta de respuestas sobre Manolo: "Como no sabemos qué le ocurrió en Nueva York, por qué tuvo que volver, pues eso se queda así, a la ficción y a la invención".Cádiz, mientras tanto, vuelve a ocupar un papel esencial en la escritura de Domínguez. La autora retrata una ciudad de la inmediata posguerra "totalmente deprimida", en la que muchos de los vencidos sobreviven "contrabandeando con el estraperlo, buscándose la vida como pueden". Es "un Cádiz gris, represivo, oscuro, asfixiante", pero también aparece el de los años noventa, cuando "todo está despegando" y se abren nuevas expectativas de modernidad y progreso. "Yo siempre también intento en mis novelas, en mis relatos, que Cádiz sea un personaje", explica.La escritora considera que La ecuación de Dirac supone un paso adelante respecto a sus obras anteriores: es una novela coral, con cuatro personajes que cuentan la parte de la historia que conocen, y que salta constantemente entre pasado y presente. "Después de diez años que llevo ya escribiendo, estoy satisfecha con esta novela porque me parece que muestra un poquito de más madurez y, sobre todo, más complejidad técnica", afirma. La obra está disponible en librerías y en la página de Olé Libros y previsiblemente llegará también a Amazon a final de mes. "Estoy contenta porque estoy recibiendo un feedback muy positivo", concluye Domínguez. "Después de haber dedicado un montón de tiempo a redactar esta novela, a crearla, que le llegue a la persona lectora es una gran satisfacción".