Los bomberos del parque de El Puerto de Santa María salieron en la tarde de este pasado sábado, 18 de julio, para hacer frente a un incendio de pastos y matorrales declarado en la zona de La Florida. La intervención, desarrollada entre las 18:00 y las 19:30 horas, movilizó a un total de cinco efectivos que trabajaron durante hora y media en las labores de extinción del fuego, así como en las tareas posteriores de refresco de la zona afectada.Según ha informado el propio parque de bomberos, el incendio afectó a una superficie de vegetación de aproximadamente 4.000 metros cuadrados, compuesta principalmente por pastos y matorrales, un tipo de vegetación especialmente sensible al fuego durante los meses estivales, cuando las altas temperaturas y la sequedad del terreno facilitan la rápida propagación de las llamas.Labores de refresco para evitar posibles reproduccionesUna vez controlado el incendio, los efectivos desplazados hasta la zona realizaron las correspondientes labores de refresco sobre el terreno afectado, con el objetivo de evitar posibles reproducciones del fuego en las horas posteriores a la intervención. Este tipo de trabajo resulta especialmente importante en incendios de vegetación de este tipo, ya que las brasas ocultas bajo la superficie pueden reactivarse horas después si no se procede a un enfriamiento completo de la zona quemada.Para hacer frente a este incendio, el parque de bomberos de El Puerto de Santa María movilizó un total de tres vehículos: una autobomba urbana pesada (U-41), una autobomba rural pesada (R-12) y un vehículo de rescate ligero (S-33). Durante la intervención se emplearon un total de 6.000 litros de agua para lograr la extinción completa de las llamas y garantizar que el fuego quedara totalmente controlado sobre la superficie afectada.Este tipo de incendios de pastos y matorrales son relativamente frecuentes durante la época estival en la provincia de Cádiz, especialmente en zonas de vegetación seca próximas a núcleos urbanos, lo que obliga a los servicios de extinción a mantener un dispositivo de vigilancia reforzado durante los meses de mayor riesgo, coincidiendo con las temperaturas más elevadas del año.