Miguel Poveda regresó este 18 de julio al Concert Music Festival de Chiclana para celebrar el 15 aniversario de la gira Las Coplas del Querer, un espectáculo que volvió a reivindicar la vigencia de la copla y su diálogo permanente con el flamenco. Casi tres décadas después de iniciar el camino que cambiaría para siempre el rumbo de su trayectoria artística, el cantaor y cantante catalán ofreció un concierto construido desde el cuidado absoluto por cada detalle, en una velada que confirmó el lugar que ocupa dentro de la música española.Convertido desde hace años en un auténtico crooner de lo jondo, Poveda volvió a demostrar que su universo artístico trasciende cualquier etiqueta. La copla y el flamenco convivieron con naturalidad en un repertorio concebido para celebrar una efeméride que marcó un antes y un después en su carrera y que sigue conservando intacta su capacidad de emocionar.La fecha elegida añadía, además, una singular carga simbólica. El 18 de julio coincide con el aniversario del nacimiento de Margarita Xirgu (Molins de Rei, 1888 – Montevideo, 1969), musa de una de las grandes pasiones del artista, Federico García Lorca (Fuentevaqueros, 1898 – Camino de Viznar a Alfacar, 1936), quien precisamente celebraría también su onomástica.Miguel Poveda durante la celebración del 15 aniversario de Las Coplas del Querer en el Concert Music Festival de 2026-Christian Franco - CMFUn espectáculo donde nada quedó al azarCon esas coincidencias sobrevolando la noche, todo parecía dispuesto para que el concierto encontrara su propio sentido. Y así ocurrió. Desde que decidió abrir nuevos caminos y construir un lenguaje propio, Miguel Poveda ha convertido el rigor artístico en una de sus principales señas de identidad. En su propuesta apenas existe espacio para la improvisación.Solo escapan a ese control los momentos que nacen de la espontaneidad. La relación con el público, los pequeños contratiempos propios del directo o esas situaciones inesperadas que el artista resuelve con la misma naturalidad con la que afronta cualquier interpretación. Ya sea esperando sobre el escenario a unos músicos que parecen quedarse “dormidos” o retomando el hilo tras salir despedido un in-ear, siempre encuentra la forma de convertir la incidencia en complicidad.Desde su aparición, vestido de un impecable traje negro con solapas de animal print plateado, hasta abandonar el escenario casi dos horas después luciendo una camisa adornada con abalorios sobre el pecho, Poveda volvió a regalar a sus seguidores una de esas actuaciones destinadas a ser contadas por quienes tuvieron la fortuna de vivirla.Lleno hasta la bandera en el Concert Music Festival para disfrutar del espectáculo de Miguel Poveda.-Christian Franco - CMFUn viaje entre la copla y el flamencoEl concierto, construido alrededor de la simbólica radio de su madre y con el piano de Joan Albert Amargós ejerciendo como auténtico capitán de la orquesta, quedó dividido en dos grandes bloques. El primero recorrió algunos de los títulos imprescindibles de la canción andaluza firmados por maestros como Quintero, León, Quiroga, Gallardo, Solano o Arias de Saavedra.La senda del viento, Rocío, Compañera y soberana, En el último minuto, Vente tú conmigo, Ojos verdes, La bien pagá o Ni un padre nuestro, inmortalizadas por artistas como Imperio Argentina, Juanita Reina, Lola Flores y, especialmente, Rafael Farina, reaparecieron bajo aquellos arreglos de inspiración jazzística y ecos de tango argentino que vieron la luz en 2009 con el estreno de Coplas del Querer en el Teatro Lope de Vega, y que años después continúan recorriendo los escenarios con motivo de esta celebración.La segunda parte del recital condujo al público hacia un territorio más decididamente flamenco. Con un escenario transformado en un auténtico setting jondo, afloraron los momentos de mayor intensidad emocional gracias a la perfecta conexión entre Jesús Guerrero al toque, la complicidad cantaora de Miguel ‘El Londro’ y Fran Blanco —interesante incorporación al equipo artístico— y los matices rítmicos aportados por Paquito González desde la percusión.Miguel Poveda rendía honores a la canción andaluza y al flamenco en el Concert Music Festival de Chiclana.-Christian Franco - CMFLa emoción como lenguaje comúnNo hizo falta que nadie reclamara Tres puñales. La obra abrió por sí sola esta segunda parte del concierto, interpretada por bulerías y con un Jesús Guerrero que, por momentos, evocó la huella de Periquín Niño Jero y, en otros, la de Moraíto, bajo un dosel teñido de rojo, símbolo de pasión. Tampoco hubo que pedir el Romance de la Reina Mercedes, reinventado mediante un tempo ralentizado a compás de soleá por bulerías, con la luna y la Giralda de Sevilla como silenciosos testigos.La reivindicación de la copla continuó con esa música que permanece en la memoria colectiva y que, como recordó el propio espectáculo, acompaña incluso los gestos más cotidianos. Una introducción por granaínas dio paso a Dime que me quieres, antes de transitar por bulerías con Y sin embargo te quiero, detenerse en Vino Amargo, de Rafael Farina, a compás de tientos, y concluir con Esta pena mía en zambra.Con el público completamente entregado, una larguísima ovación acompañada por el soniquete de las bulerías precedió a otros momentos especialmente celebrados: Mi niña Lola, de Pepe Pinto, en la voz de Miguel ‘El Londro’; la petenera del Mochuelo interpretada por Fran Blanco; y Lola la Piconera, popularizada por Juanita Reina, en la voz del propio Miguel Poveda, antes de rematar por tangos con las letras clásicas de Embrujao por tu querer, firmadas por Solano, León y Arias de Saavedra.Como cierre de la velada, una brillante introducción de José Manuel Losada ‘Popo’ volvió a poner de manifiesto por qué está considerado uno de los grandes músicos actuales al frente de cualquier cordófono, en esta ocasión un bajo eléctrico. A partir de ahí llegaron algunos de los títulos imprescindibles del repertorio de Miguel Poveda: ¡Ay! Hermanita, Quítame el beso de anoche y, como broche definitivo, A ciegas, la copla que Pedro Almodóvar incorporó a Los abrazos rotos y que impulsó definitivamente la proyección de esta etapa artística, cerrando así una noche especialmente significativa para el artista y para el público que llenó el Concert Music Festival de Chiclana, a quien dedicó unos breves pasajes por bulerías de Alfileres de Colores para que "nadie se vaya triste esta noche para casa y si me la piden de esa manera yo se la canto aunque sea un poquito".