« Dani Olmo , del Dinamo Zagreb, es la gran sorpresa de la lista de Robert Moreno», se podía leer en algunos titulares de prensa cuando el dorsal 10 de la selección fue llamado por primera vez a la absoluta a finales del año 2019. No solo era una sorpresa, sino un desconocido para el gran público general en España, al formarse muy lejos de los grandes focos, en el conjunto más laureado del fútbol croata. Después, Olmo dio el salto al RB Leipzig antes de recalar en el Barcelona en verano de 2024 tras la Eurocopa. Nacido en mayo de 1998 en Terrassa, Olmo comenzó su carrera futbolística en las categorías juveniles del FC Barcelona, desde donde dio el salto a Croacia y ha destacado por su habilidad y visión de juego tanto en su club como en la selección española, con la que disputa su segunda Copa del Mundo tras la de Qatar 2022. Fuera del terreno de juego, Dani Olmo lleva una vida más reservada, compartida con su novia, Laura Schmitt , una influencer alemana conocida por su apodo «Abla». Laura Schmitt ha ganado popularidad en Instagram, donde su estilo y contenido atraen cada vez a un mayor número de seguidores. De hecho, en los dos últimos años prácticamente ha triplicado esa cifra (de 150.000 en verano de 2024 a los más de 400.000 en julio de 2026). La pareja se conoció en Alemania , durante la etapa de Olmo en el fútbol germano, y su relación ha sido un apoyo constante para Olmo. La joven no solo es una figura pública en las redes sociales, sino también una compañera leal que apoya activamente a Olmo, acompañándolo en viajes y eventos relacionados con el fútbol. Ha sido vista en los principales torneos de la selección luciendo la camiseta de España , demostrando su orgullo y apoyo hacia su pareja incluso por encima del amor por su país. Olmo y Schmitt han mantenido su relación en un perfil bajo , compartiendo momentos especiales sin mucha exposición mediática. Este equilibrio entre su vida personal y profesional ha permitido a Olmo concentrarse en su carrera deportiva, mientras disfruta de una vida personal estable y feliz . En cuanto a su familia, Dani tiene un estrecho vínculo con su hermano mayor, Carlos , quien también es futbolista y juega en el San Cristóbal, equipo catalán de Tercera Federación. Esta relación fraternal ha sido una fuente constante de inspiración y apoyo mutuo , fortaleciendo los valores que ambos comparten. Olmo no es un futbolista que destaque estéticamente por tener el cuerpo plagado de tatuajes , pero sí tiene uno muy especial. Se trata de una especie de flor de tres puntos en su brazo derecho, mismo tatuaje que también lucen su madre y su hermano. También está muy unido a sus abuelos. Probablemente la pasión por el fútbol de Dani Olmo le viene de su padre, Miquel Olmo Forte . El hombre es exfutbolista y exentrenador de equipos como el CD Montcada, la Unió Esportiva Vilassar de Mar, el Figures, el Girona, entre otros. Dani Olmo dedica parte de su salario a iniciativas benéficas a través de su membresía en Common Goal , una organización que apoya proyectos de fútbol solidario en todo el mundo. Además, cuenta con su propio campus donde no solo ayuda a jóvenes talentos a desarrollar sus habilidades futbolísticas, sino que destina gran parte del dinero recaudado a organizaciones benéficas.