Un pueblo de Sevilla se moviliza para que su párroco siga en activo con casi 90 años

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Cañada Rosal, una localidad sevillana de unos 4.000 habitantes, se ha volcado para que Fernando Flores continúe como sacerdote al frente de la parroquia. Un grupo de vecinos ha entregado este viernes 17 de julio un escrito en el Arzobispado para solicitar que el párroco, a punto de cumplir 90 años, pueda seguir desempeñando su labor y no pase a ser emérito.La iniciativa cuenta con un amplio respaldo dentro del municipio. El documento presentado lleva la firma de una treintena de entidades locales de distintos ámbitos, que actúan en representación de la comisión creada expresamente para defender la continuidad de quien ha sido el cura del pueblo desde 1964.Uno de los portavoces de la comisión, José Antonio Fílter, ha explicado a EFE que el escrito pretende recoger "el sentir del pueblo". Según ha señalado, Flores "es más que un cura, es un hombre que es querido por todo el pueblo, y merece seguir trabajando"."Tiene que seguir hasta que él lo decida porque no pueda o hasta que Dios quiera", ha afirmado el portavoz, resumiendo así la postura de los vecinos que respaldan la petición.El escrito entregado al Arzobispado expresa además el malestar de la comunidad por "la forma en que se ha llevado a cabo el cese de don Fernando Flores Pistón como párroco titular de nuestra feligresía”. Los firmantes subrayan que el sacerdote cuenta con “una trayectoria inigualable de entrega y servicio” y sostienen que “ha consagrado su vida sacerdotal al bienestar espiritual, moral y social de Cañada Rosal, demostrando a lo largo de muchas décadas un compromiso inquebrantable".Los vecinos también defienden que Fernando Flores mantiene las capacidades necesarias para continuar con su actividad diaria. Según recoge el documento, el sacerdote “se encuentra en condiciones y suficientes capacidades para el ejercicio de sus funciones ministeriales, desarrollando su labor diaria con la misma lucidez, entusiasmo y eficacia que lo han caracterizado siempre”.Apoyo al sacerdote La comisión advierte igualmente del impacto social y espiritual que podría tener su cese. En el escrito se sostiene que "no concurren causas legítimas de incapacidad ni cese voluntario que justifiquen su pase a emérito, ya que una alteración de sus funciones quiebra de manera innecesaria la estabilidad espiritual de la comunidad y la identidad de una feligresía que se ha construido a su lado”.El texto insiste en que la petición no parte de un grupo aislado, sino de una movilización ampliamente compartida. En Cañada Rosal, señala, existe “un clamor unánime y cohesionado” y “las fuerzas vivas del municipio, representadas exhaustivamente en este documento, se encuentran plenamente cohesionadas en una sola voz para respaldar su continuidad al frente de nuestra sede parroquial”.Tras entregar el escrito, los integrantes de la comisión solicitaron mantener un encuentro con el arzobispo para trasladarle personalmente sus argumentos. Sin embargo, la reunión no pudo celebrarse porque se encontraba en Madrid por motivos laborales.La movilización vecinal no termina con la entrega del documento. La comisión ya ha anunciado que las acciones en apoyo de Fernando Flores continuarán y que se llevarán a cabo nuevas iniciativas durante los próximos días para reclamar que el histórico párroco pueda seguir ejerciendo en Cañada Rosal.