El Pentágono alerta del rearme de China y Rusia: su arsenal hipersónico se multiplicará para 2035

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El equilibrio militar mundial se asoma a un punto de inflexión crítico. Los servicios de inteligencia de Estados Unidos han encendido todas las alarmas ante el ritmo frenético de producción armamentística de sus dos principales rivales geopolíticos. La amenaza ya no se limita a la capacidad nuclear tradicional, sino que el peligro inminente proviene de una nueva generación de proyectiles capaces de burlar cualquier escudo defensivo al volar a velocidades extremas.Los informes confidenciales que maneja el Pentágono dibujan un escenario inquietante para la próxima década. Las estimaciones apuntan a que China podría alcanzar los 4.000 misiles hipersónicos operativos para el año 2035. Este salto cuantitativo representa un desafío directo para las bases estadounidenses en el Pacífico. Por su parte, Rusia planea expandir su arsenal hasta las 1.000 unidades en el mismo periodo.Moscú ya cuenta con entre 200 y 300 de estos proyectiles, entre los que se incluyen los temidos modelos Zircon, Kinzhal y Avangard. Entretanto, el gigante asiático mantiene en estos momentos un inventario de aproximadamente 600 armas de este tipo, lo que demuestra que la carrera armamentística ya ha arrancado de forma acelerada.El contraataque de WashingtonAnte esta abrumadora proyección de fuerza, el Departamento de Defensa estadounidense ha iniciado una reestructuración masiva de sus compras militares, según detalla el portal especializado Interesting Engineering. La cúpula militar asume que los sistemas de intercepción actuales quedaron obsoletos frente a proyectiles que maniobran a más de cinco veces la velocidad del sonido.Para contrarrestar esta vulnerabilidad, el Pentágono ha cerrado acuerdos estratégicos con gigantes de la industria como RTX. El objetivo prioritario pasa por multiplicar la fabricación de los avanzados misiles interceptores SM-3 Block IIA y SM-3 Block IB, diseñados para destruir las amenazas antes de que alcancen sus objetivos.La estrategia estadounidense fía su éxito a la disuasión mediante la acumulación de poder de fuego. Los planes de adquisición contemplan la compra de hasta 10.000 misiles de crucero terrestres y 4.300 de lanzamiento aéreo. A ello se suma el desarrollo de nuevas capacidades, con la previsión de incorporar hasta 12.000 proyectiles hipersónicos de bajo coste Blackbeard al arsenal norteamericano.Dudas sobre las cifras realesAlgunos analistas independientes piden cautela ante estas proyecciones. Los expertos del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS) sugieren que la inteligencia estadounidense tiende a inflar las amenazas futuras para justificar los aumentos en el presupuesto de defensa.En este sentido, los analistas recuerdan fiascos históricos como la Comisión Rumsfeld de 1998, que pronosticó de forma errónea que Irán y Corea del Norte tendrían misiles intercontinentales en un plazo de cinco años. En cualquier caso, la realidad innegable es que la guerra hipersónica ha dejado de ser ciencia ficción para erigirse en el eje central de las nuevas tensiones globales.