La Tierra no solo gira sobre sí misma: también arrastra y retuerce el espacio-tiempo a su alrededor. Un satélite acaba de medir con una precisión inédita el diminuto remolino que Einstein predijo hace más de un siglo

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La rotación terrestre arrastra imperceptiblemente el espacio-tiempo y modifica la orientación de los satélites que la rodean. LARES-2 ha medido esa desviación con una incertidumbre de una parte entre mil, diez veces menor que en las pruebas anteriores.