Un “experimento prohibido” reveló lo frágil que es el equilibrio de los Grandes Lagos. Cuando dejaron de combatir a las lampreas, su población se disparó un 300% y abrió la puerta a una segunda guerra contra los mejillones invasores

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La suspensión parcial de los tratamientos durante la pandemia provocó aumentos de hasta el 300% en algunas poblaciones de lampreas. Tras recuperar el control, Estados Unidos y Canadá se preparan para una batalla mucho más incierta contra otros invasores que han transformado toda la red alimentaria de los lagos.