El Open Británico es el más antiguo de los cuatro que componen la rotación del 'Grand Slam' y, desde 1860, ha visto todo tipo de condiciones climáticas durante los cuatro días del torneo. Lo más habitual, sobre todo cuando se juega en Escocia, son las jornadas cuasi invernales en las que el viento y la lluvia se convierten en protagonistas. Y, de manera más esporádica, también se recuerdan olas de calor en las que los pastos verdes de los 'links' aparecen parduzcos a causa de la sequía. Así se recuerda el famoso 'duelo al sol' que vivieron Jack Nicklaus y Tom Watson en Turnberry en 1977 y el más reciente triunfo de Tiger Woods, en Royal Liverpool hace dos décadas, en el que la rapidez de las calles le hizo emplear el 'driver' tan solo en uno de los 72 hoyos disputados. Con estas condiciones (la ola de calor que asola a Europa permanecerá en las islas unos cuantos días más), el desconocido Jackson Suber se aupó a la cabeza con una increíble tarjeta de 65 golpes (-5) que destrozó el exigente recorrido de Royal Birkdale. Este resultado tiene aún mayor mérito si se tiene en cuenta que superó a ganadores de grandes como Francesco Molinari y Bryson DeChambeau (-3) o Henrik Stenson, Scottie Scheffler y Collin Morikawa (-2), todos ellos bragados en todo tipo de situaciones extremas. Por lo que respecta a los españoles, se invocó la excusa de que el resultado no se correspondía con el juego realizado. Todos ellos reconocieron haber jugado mejor de lo que reflejaban sus tarjetas al terminar y no les faltaba razón. Sobre todo porque cuando les tocó terminar sus vueltas, ya pasado el mediodía, se incrementó el viento y los últimos hoyos se tornaron mucho más difíciles que para quienes habían salido a primera hora de la mañana. Tanto es así, que en los dos últimos agujeros pagaron peaje casi todos, de una forma especialmente dolorosa David Puig ('bogey' y triple 'bogey'), Ángel Ayora (doble 'bogey') y Eugenio Chacarra, que también pinchó en el último. Un poco antes le habían llegado los problemas a Jon Rahm ('bogeys' en el 14 y en el 15) y a Josele Ballester (pasó los nueve primeros con +3, aunque se recuperó en los dos hoyos largos para +1). Fuera de este análisis estaría la actuación del amateur Alejandro de Castro, que después de los nervios sufridos en el hoyo 1 (que le llevaron a realizar varias inhalaciones, pues se sentía incapaz de pegar a la bola, según reconoció con una sonrisa al final), se desempeñó de una manera más que notable en su primer 'major'. Fue sorteando con gran maestría los problemas que le iba planeando este centenario recorrido, merced al gran trabajo previo realizado. «He disfrutado mucho durante todo el día y, a pesar de sumar varios errores propios de mi inexperiencia, mi 'caddie' y yo hemos realizado un gran trabajo para superar los malos momentos y pensar en recuperar lo perdido sin venirnos abajo», comentó orgulloso una vez firmada una tarjeta de tres sobre par que le dejaba aún con la esperanza de clasificarse para el fin de semana. Quien, lógicamente, mira más alto es Jon Rahm , que jugó a un nivel muy elevado pero escaso de acierto en los 'greens' . Pasó los primeros nueve hoyos de una manera muy solvente y mirando a la cabeza (-2) y continuó en esa tónica hasta llegar al fatídico 14, donde un mal tiro a las hierbas de la izquierda le hizo cometer su primer patinazo del día, especialmente doloroso al tratarse del primer par 5 del recorrido. En el siguiente, tampoco estuvo afinado para alcanzar el 'green' de primeras y aquí amortizó la renta que llevaba acumulada. Menos mal que, haciendo gala de su experiencia, se recompuso y dos hoyos después, en el último par 5 del recorrido, la metió de dos en el tapete y se le escapó el 'eagle' por milímetros. El -1 final le deja con plenas opciones de cara al triunfo: «He jugado muy, muy bien con los hierros y pegando buenos golpes con palos largos; a ver si puedo seguir haciéndolo el resto de la semana», declaró, confiado, el vasco. Con un punto más concluyó Eugenio Chacarra (par), aunque en su caso con sensaciones dispares a las del vizcaíno. Su vuelta fue una auténtica montaña rusa en la que solo completó ocho pares, con cinco 'birdies' y otros tantos 'bogeys'. «No puedo estar satisfecho del resultado, porque cometiendo cinco fallos en una ronda no se puede aspirar a competir en un grande, que es a lo que he venido. Cuando analice lo hecho en el día, seguro que lo veré de otra manera, porque firmar cinco aciertos en un campo tan duro como este también tiene mucho mérito. La parte buena es que sigo ahí, en la lucha, y tengo todas mis opciones abiertas», explicó el madrileño, que se vio acompañado en todo momento por un grupo de amigos, familia y, en especial, su hermana Carolina, reciente ganadora del Abierto de Bélgica. Josele Ballester finalizó con un +1 que le dejó buenas sensaciones: «a pesar de lo mal que he empezado (pasó los primeros nueve hoyos con tres arriba), me he recuperado bien a partir del 11, pegando y ejecutando golpes bastante mejor. De hecho, ha caído un par de 'birdies' de mi lado. El final ha sido bastante positivo y tengo ganas de repetir esta dinámica para mañana». También con ganas de analizar su cartulina terminó Ángel Ayora (+2), a quien el mal final reseñado anteriormente le hizo torcer el gesto al presentarse ante la prensa. Su vuelta había sido muy regular, sorteando las dificultades del viento y la dureza de algunas banderas, para al final emborronarlo todo en el 18. «Ha sido una lástima terminar así, porque he estado muy confiado y centrado toda la mañana y ahora me voy un poco desanimado. La parte positiva es que veo que puedo competir en un campo como este y que me siento muy arropado por el público, no solamente por mis partidarios, sino por los espectadores británicos que se les ve muy entendidos y que saben aplaudir siempre lo que está bien hecho, aunque sea un hierro cinco en el centro de la calle, pues conocen bien lo difícil que es cumplir una estrategia aquí. Comparándolo con el PGA Championship, que fue mi debut en un 'Grand Slam', estoy disfrutando mucho más aquí», declaró con una sonrisa. El hispano que terminó con el peor semblante fue David Puig. El barcelonés acabó devastado por el castigo sufrido en el cierre de su vuelta, que le llevó de estar al par a concluir +4 «algo que ni yo mismo me explico -declaró desolado-. Es verdad que estaba jugando de un modo un tanto errático, pero me mantenía bien en el torneo. Y una concatenación de errores me obliga a hacer mañana una heroicidad para poder jugar el fin de semana».