Tomás Rufo no vio el encierro matinal -«me condiciona mucho si hay cogidas, que luego tengo que ponerme delante muy cerca»-, pero sí recorrió el centro de Pamplona y visitó al santo. «Quería rezar y pedirle que todo saliera bien; una mano divina nunca está de más». San Fermín lo escuchó y le otorgó el lote de más categoría de esta Feria del Toro. Un dúo de bandera de Jandilla: Castigado y Oyente eran sus nombres. Dos toros bravos que no se toreaban solos, que había que entender y cuajar. Y así lo hizo un fenomenal toledano, más crecido, rotundo y abandonado en el sexto que en el de la vuelta al ruedo. «En la primera faena tenía los nervios... Ver Más