'Cómplices hasta el final' es mucho más que acción y amistad envueltas en capas humorísticas. Cayendo en las trampas clásicas de la traducción, el 'Ride or die' original captura mejor esa dualidad entre el frenesí y la emoción que mueve la narrativa entre bambalinas. Porque que alguien sea tu 'ride or die' es jurarle lealtad extrema, amor incondicional, incluso hasta ese viejo mito romántico de morir por el otro, en definitiva, algo así como el amor de tu vida, y esto es justo lo que epitomizan las protagonistas. Octavia Spencer ('Criadas y señoras') y Hannah Waddingham ('Juego de tronos') son las encargadas de interpretar a ese dúo dinámico pero antitético que protagoniza los ocho episodios de la serie, que se estrena este 15 de julio en Prime Video . El personaje de Waddingham trabaja para una agencia de asesinos internacionales liderada por El Director, interpretado por Bill Nighy. Cuando tiene que asesinar al Billy Donovan de Ed Skrein y sale mal, las mejores amigas se enfrentarán a una serie de aventuras en una especie de 'Grand Tour' europeo a contracorriente, con persecuciones de la Interpol, la mafia y de la tercera en discordia, el pasado oscuro de una de las protagonistas. Creada por Tessa Coates, de quien las actrices dicen maravillas, y dirigida por Peyton Reed, 'Cómplices hasta el final' es una especie de reinvención de 'Thelma y Louise', y bebe de esas producciones de espías británicas como la brillante 'Killing Eve' , la que más se le asemeja no solo en el juego del gato y el ratón sino en la notable psicopatía de los personajes antagónicos; y la saga de películas de 'Kingsman' . Spencer y Waddingham, que también ejercen de productoras ejecutivas, confirmaron a ABC que, a pesar de que no es lo normal, dijeron que sí nada más escucharon el 'pitch'. Según la actriz de 'Criadas y señoras', «encontrar papeles así... es que no se escriben, no se hacen, y que alguien escriba personajes femeninos tan cautivadores y, aún más, siendo dos mujeres de más de 40, fue algo muy emocionante». Y es que Debbie (Octavia Spencer) es como uno de esos 'ángeles del hogar' victorianos cuya única función es servir de apoyo para su marido, un político británico que le permite una vida tranquila para pasar su tiempo recibiendo clubes de lectura en su casa de Londres. Leen 'Mujercitas' mientras critica, junto a Judith, a las otras mujeres. Ella es una sacrificada, una 'people pleaser' que se deja a sí misma de lado. Entonces, todo estalla cuando, absorta en su burbuja de casada, descubre la verdad sobre su mejor amiga, quien pasa a ser una completa extraña. Ese huracán desencadena el coming-of-age adulto de Debbie, quien se embarca en su propio viaje personal y liberador hacia la vida que se merece, donde ella pueda ser la protagonista de su propia historia. A su vez, Judith (Hannah Waddingham) es lo opuesto, hace lo que quiere cuando quiere, no sigue los mismos modelos impuestos que Debbie, es una mujer hecha a sí misma. También se embarca en su periplo buscando su propia identidad entre toda la acción y traumas que han definido su vida. En consecuencia, ambas se retroalimentan, son un soplo de aire fresco porque, tal y como le contó Hannah Waddingham a este diario, «lo inteligente que es que sean dos personajes absolutamente iguales pasando por cosas tan diferentes en sus vidas, pero siendo completos compinches, escribir eso es un reto también».