Los chips modernos desperdician enormes cantidades de energía en forma de calor. El MIT ha demostrado que ese mismo residuo puede resolver operaciones matemáticas clave para la inteligencia artificial

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El dispositivo no utiliza transistores adicionales: codifica los datos como patrones de temperatura y deja que la geometría del silicio haga el cálculo. Por ahora funciona a pequeña escala, pero plantea una arquitectura híbrida donde la electrónica y el calor compartan el trabajo.