Mi hija menor, con apenas quince años, ha pasado dos semanas en Nueva York, haciendo unas prácticas en el periódico más importante de esa ciudad. Yo comencé mi carrera como periodista también a los quince años, en un diario conservador de Lima, del que fui reportero y columnista, y al que contribuí a hundir en la bancarrota, tres años después de que me contratase. ¿Será periodista mi hija menor? ¿Desea seguir los pasos erráticos de su padre? ¿Aspira a los rigores de la vida pública que se me impusieron azarosamente cuando empecé mi andadura como periodista de televisión a los dieciocho años, tras quebrar el diario? No lo sé. Pero siento un discreto orgullo de que, a diferencia de sus... Ver Más