Jon Rahm apela a la heroica para intentar ganar su tercer grande

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Al igual que en todas las circunstancias de la vida, unos centímetros pueden determinar el futuro y la fortuna de las personas. Y en el caso del golf, que los botes sean favorables en terminados momentos, pueden permitir que las bolas entren plácidamente a los 'greens' o que cambien de rumbo y terminen alojadas en los temibles 'bunkers' y las zonas peladas que los circundan. Y cuando estas situaciones se acumulan a lo largo de tres jornadas, la sensación que queda es la de haber cedido demasiados golpes sobre el total acumulado. Si a pesar de esta mala fortuna –pues como tal hay que calificarla– Jon Rahm aparece con cuatro golpes bajo el par de Royal Birkdale (y a seis de la cabeza) cuesta poco imaginar dónde andaría con los dos golpes «regalados» cada día desde el jueves. Pero este deporte es así y no vale de nada lamentarse. «Ha sido un poco la tónica de todo el torneo, porque siento que estoy jugando bien pero, por unas cosas o por otras, las bolas no acaban de terminar donde deberían. Sobre todo lo noté más en las dos primeras rondas, pues hoy he tenido que pelear mucho para terminar firmando el par del campo», declaró resignado el vizcaíno El sábado se vio la versión más luchadora de Rahm, peleando cada golpe y embocando 'putts' importantes para no incrementar su tarjeta. Pero eso no es suficiente cuando se quiere ganar un grande y se empieza la última vuelta a seis golpes de la cabeza, comandada por el norteamericano Sam Burns con una vuelta de 65 golpes para -10 en el acumulado. «La verdad es que estoy un poco lejos y tendré que ir muy muy bajo desde los primeros hoyos si quiero llevarme el torneo. Es cierto que hay mucha diferencia de quienes juegan por la mañana a quienes lo hacen por la tarde» (hoy se volvió a igualar el récord de 62 golpes por parte de Ryan Fox), «lo malo es que no voy a salir tan pronto con respecto a quienes me preceden y no creo que vaya a poder contar con la ventaja de un recorrido más fácil. Pero mañana pronostican más viento que hoy, por lo que no pierdo la esperanza, ya que me van bien las condiciones duras». A la postre, el mejor de la jornada fue el más joven de los tres españoles en liza: Ballester (66 golpes) para -3 en el total. Pese al 'bogey' del último hoyo, Josele llegada al 'green' del 18 con su nombre en la pantalla como la vuelta más baja del día hasta ese momento. «La verdad es que no la he visto, me lo ha comentado el 'caddie' y creo que por eso me he puesto nervioso y he fallado el último 'putt'. Pero bueno, he estado durante unos minutos entre los diez primeros del Open Británico; ha salido la vuelta que quería, estoy en buena posición para darme oportunidades para la ronda final, que es un poco lo que buscaba cuando llegué aquí al principio de la semana», comentó pletórico el castellonense. Y es que el golf tiene estas cosas: la hazaña del viernes que le llevó a meterse en el fin de semana por primera vez en un grande se ve que le ha dado alas para firmar nada menos que seis 'birdies', reducidos por dos 'bogeys': «Ha habido varias veces por el campo que he pensado un poco en lo improbable que era que yo estuviera el sábado en lo más alto, sobre todo pensando un poco cómo se dieron las cosas ayer, ¿no? Y, me ha dado perspectiva y me he dicho que habría que disfrutar un poco este corte superado. Y he empezado a hacer mi juego y la verdad que bastante sólido, metiendo algún buen 'putt', también en los segundos nueve y dejando la bola cerca». No hay duda de que el del Mediterráneo ya ha hecho más de lo que se le podría exigir, pero también es cierto que el de Castellón no se va a conformar y va a salir mañana temprano a aprovechar sus bazas. Sin embargo, Eugenio Chacarra , quien en principio estaba más confiado con su juego, pues venía de ganar dos torneos consecutivos, vivió su día más aciago (+1) y bajó seis puestos en la clasificación. Si bien la primera vuelta, con tres 'birdies' hacía soñar con una ronda mágica, en cuanto se levantó el viento devolvió al madrileño a la realidad de un campo implacable y unos rivales que son la élite del golf mundial. «Es curioso, porque yo me he visto jugando bien, la verdad, y no me esperaba acabar un golpe por encima del par», afirmó. Al 'bogey' del hoyo 10 se le sumó un doble 'bogey' en el trece que le descolocó. «Mañana aspiro a ganarle por fin al campo y marcharme de aquí con un buen sabor de boca. Para mí haber pasado el corte ha sido el premio gordo y no miro tanto el resultado como disfrutar de la experiencia», declaró esperanzado. «Haga lo que haga mañana voy a sumar cincuenta puntos al menos a mi lucha por conseguir la tarjeta del PGA Tour y así voy a poder disfrutar de unas merecidas vacaciones las tres próximas semanas».