Dieciséis años han tenido que pasar para que España vuelva a disputar una final del Mundial . Desde aquella inolvidable noche del 11 de julio de 2010 en Johannesburgo, cuando el gol de Andrés Iniesta convirtió a la Selección en campeona del mundo por primera y única vez, hasta este 2026, con Nueva York como escenario de una nueva oportunidad para hacer historia. Todo un país vuelve a ilusionarse con la posibilidad de conquistar la segunda estrella, en un domingo que promete paralizar ciudades enteras, entre ellas, Sevilla . La capital hispalense estará en vilo durante el partido más importante que puede afrontar un combinado nacional, volcada con una cita que invita a revivir los recuerdos de hace 16 años . Sin embargo, la Sevilla que acompaña ahora a España poco tiene que ver con la de aquel verano de 2010. Y es que, desde aquella histórica victoria frente a Países Bajos, la ciudad ha experimentado una profunda transformación en numerosos ámbitos , dibujando una realidad muy distinta a la que existía la última vez que la Selección española disputó una final mundialista. Si hay una imagen que resume cómo ha cambiado la ciudad desde la última final mundialista de España es la de Torre Sevilla. Cuando la selección levantó la Copa del Mundo en Johannesburgo, el rascacielos estaba todavía lejos de formar parte del skyline hispalense. Yendo por partes, los primeros movimientos de tierra en el solar comenzaron a inicios de 2009, mientras que en julio de 2010 las obras se encontraban en la fase de cimentación, con las bases del que sería el futuro edificio tomando forma. No fue hasta el 25 de septiembre de 2018 cuando el rascacielos quedó inaugurado . Hoy en día se erige como el edificio más alto de Andalucía y en uno de los grandes iconos de Sevilla, pese a la polémica que generó su construcción. Otra de las grandes diferencias entre la Sevilla de 2010 y la actual se encuentra en la Plaza de la Encarnación. Cuando España conquistó el Mundial de Sudáfrica, las Setas todavía no habían abierto al público, aunque faltaba menos de un año para que se inauguraran. Lo cierto es que las obras del Metropol Parasol comenzaron en junio de 2005, pero los problemas técnicos del proyecto y el hallazgo de importantes restos arqueológicos provocaron numerosos retrasos y dispararon el coste de la actuación. No fue hasta el 27 de marzo de 2011 cuando este emblemático espacio quedó inaugurado . Actualmente es una de las estampas más reconocibles y fotografiadas de Sevilla; además, las Setas son también un referente del ocio, la cultura y el turismo. La forma de recorrer Sevilla también ha cambiado de manera notable desde el verano de 2010. Por aquel entonces, vías tan emblemáticas como Mateos Gago , la Plaza de la Magdalena , San Jacinto (en el tramo comprendido entre Pagés del Corro y la Plaza del Altozano) o la Avenida de la Cruz Roja , entre otras, seguían abiertas al tráfico. En estos últimos 16 años, el Ayuntamiento ha impulsado un amplio proceso de peatonalización con el objetivo de reducir la contaminación, proteger el patrimonio histórico y hacer la ciudad más habitable. De esta forma, la transformación de estas calles en espacios para los peatones ha favorecido el comercio de proximidad, la hostelería y una movilidad más amable. Una apuesta que, además, no se detiene, pues el consistorio hispalense ya contempla nuevos cierres al tráfico en calles como Betis y Pureza , en pleno barrio de Triana. Los tres grandes estadios de Sevilla también ofrecen una imagen muy distinta a la de 2010. Cuando España jugó su última final mundialista, la Cartuja todavía conservaba su pista de atletismo , contaba con un aforo menor y estaba lejos de la apariencia que presenta hoy tras la profunda remodelación ejecutada entre 2024 y 2025, que eliminó la pista, añadió unas 12.000 localidades hasta alcanzar las 70.000 plazas (convirtiéndolo en el tercer estadio con mayor capacidad de España) y renovó por completo su aspecto interior. El Benito Villamarín tampoco había iniciado la transformación que cambió su fisonomía durante la pasada década, con la construcción de la nueva grada de Preferencia, la cubierta integral y la remodelación de Gol Sur para unificar el estadio; de hecho, cuando la Selección alzó el título mundialista en Sudáfrica, el feudo bético tenía el nombre de Estadio Manuel Ruiz de Lopera (el cambio a Benito Villamarín se produjo en octubre de 2010). Hoy en día se encuentra inmerso en una nueva reforma integral , motivo por el que el Betis disputa sus partidos como local en La Cartuja. Y tampoco el Ramón Sánchez-Pizjuán es el mismo que en 2010 ; en 2015 renovó su imagen interior (los asientos pasaron a ser mayoritariamente rojos) y exterior (instalando una lona con jugadores históricos y cambiando el mosaico de Gol Sur), amplió posteriormente su aforo y ya tiene aprobado un proyecto que volverá a transformar por completo el estadio sevillista. En 2010, uno de los espacios comerciales y de ocio más concurridos de Sevilla ni siquiera estaba en los planes para realizarse. Porque Lagoh todavía no existía y el solar que hoy ocupa estaba muy lejos de convertirse en el mayor centro comercial de la ciudad. No fue hasta 2019 cuando abrió sus puertas , culminando un proyecto que supuso una inversión de unos 260 millones de euros. Desde entonces, se ha consolidado como un referente para las compras y el entretenimiento, gracias a unas dimensiones que lo convierten en el centro comercial más grande de Sevilla , con una superficie que multiplica por cinco la de complejos como Nervión Plaza o Airesur. Otro de los grandes cambios urbanísticos de la Sevilla de los últimos 16 años se aprecia en Palmas Altas. En 2010, el entorno situado entre Los Bermejales y Bellavista era, en su mayor parte, un amplio descampado de suelo rústico y semiindustrial en la periferia de la ciudad. Aunque el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de 2006 ya contemplaba el crecimiento de Sevilla hacia el sur, la crisis inmobiliaria de 2008 dejó en suspenso durante años cualquier desarrollo residencial. No fue hasta 2021 cuando se aprobaron las obras de urbanización y las primeras licencias, mientras que las primeras familias comenzaron a instalarse a finales de 2024 . De esta forma Palmas Altas se perfila hoy en día como el nuevo gran barrio de Sevilla, un proyecto de regeneración urbana sostenible que abarca unas 67 hectáreas y que, una vez concluido, contará con cerca de 3.000 viviendas , más de 180.000 metros cuadrados de zonas verdes y numerosos equipamientos educativos y deportivos. La Sevilla de 2010 también era muy distinta en lo que respecta a la música en directo. Aquel año, la agenda de grandes conciertos se limitaba a la actuación de Fito y Fitipaldis en marzo, el Festival Territorios Sevilla en junio (con SFDK como principal reclamo en los jardines del CAAC) o el multitudinario concierto de U2 en el Estadio de La Cartuja, celebrado en septiembre, apenas dos meses después de que España conquistara el Mundial. Sin embargo, el auténtico auge de Sevilla como destino para los grandes espectáculos musicales todavía estaba por llegar. En la actualidad, la ciudad se ha consolidado como uno de los grandes referentes en este ámbito gracias a festivales como Icónica Santalucía Sevilla Fest , capaz de reunir cada verano en la Plaza de España a algunos de los artistas más importantes del panorama internacional y de situar a la capital hispalense en el circuito de las grandes giras mundiales. La red de transporte público también ha evolucionado de forma notable desde la última vez que España disputó una final del Mundial. Por ejemplo, en 2010, el tranvía aún no llegaba hasta Luis de Morales . A ello se suma la incorporación, a lo largo de estos 16 años, de nuevas líneas de Tussam , como las CJ y CJ1 (que conectan con la Ciudad de la Justicia en Palmas Altas), la 60 (Sevilla Este - Hospital Virgen Macarena), la línea Sur (Santa Justa - Bellavista), la línea Norte, la línea Este, la C5 (Circular Centro) y las C6A y C6B (Circulares Macarena Norte). Asimismo, más recientemente, se puso en marcha el Tranvibús (TB1) que conecta el Prado de San Sebastián con Sevilla Este y Torreblanca. La Semana Santa de Sevilla tampoco es exactamente la misma que la que se vivía en 2010. Además de la mayor afluencia y de los numerosos cambios de itinerarios y horarios que han experimentado distintas hermandades durante estos 16 años, la nómina de cofradías que procesionan ha aumentado, principalmente en las jornadas de vísperas. Padre Pío dejó el Viernes de Dolores para incorporarse al Sábado de Pasión , mientras que el Viernes de Dolores ha sumado en este tiempo a la Hermandad de Bendición y Esperanza y a la Agrupación Parroquial Paz y Misericordia de Rochelambert . Por su parte, el Sábado de Pasión ha visto crecer de forma significativa su presencia con la incorporación de la Hermandad de San José Obrero y de las agrupaciones parroquiales de La Espiga, Las Maravillas y el Santo Ángel . La transformación de Sevilla durante estos 16 años también se aprecia en el comercio tradicional. Cuando España ganó el Mundial en julio de 2010, todavía seguían abiertos numerosos establecimientos históricos que formaban parte del día a día de varias generaciones de sevillanos y que hoy ya han desaparecido. Negocios como la Librería Verbo, Pichardo, Cuadro, Cuchillería Regina, Droguería Osario, Calzados Catedral, el Bar Citroën, la Confitería Filella, la Calentería del Postigo o el Horno San Buenaventura eran entonces parte del paisaje cotidiano de la ciudad. El paso del tiempo, los cambios en los hábitos de consumo, la presión del comercio electrónico y la creciente orientación turística del centro han provocado el cierre de muchos de estos establecimientos.