De la mochila al cielo en minutos: el dron gigante de ala fija que puede volar durante 10 horas

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En los últimos tiempos asistimos a avances en cuanto a aeronaves no tripuladas que se están centrando en especial en la industria de la defensa. Tenemos ejemplos como los drones de combate en los que trabaja Taiwán para actuar ante posibles ofensivas de China que demuestran la razón de que este tipo de dispositivos de combate sean toda una revolución bélica.Pero no toda la industria aérea trabaja en esa línea, como lo demuestra la startup francesa Celeste Ecoflyers, que acaba de lanzar un dron orientado al reconocimiento de instalaciones de gran extensión y que se encuentra a medio camino entre un globo dirigible, un ala delta y un dron convencional.Se trata del dAS10 y es un dispositivo de ala fija inflable que recurre a una estructura textil presurizada para su morfología, tal como destaca New Atlas. Gracias a su diseño aerodinámico, promete abaratar notablemente las tareas de inspección industrial y vigilancia aérea. Su desarrollador es Olivier Manette, director ejecutivo de Celeste Ecoflyers, quien ha tratado de aunar en su proyecto la agilidad de vuelo de un dron con una autonomía atípica en los modelos de hélices convencionales.Alma de zepelín y desempeño de dron de máxima autonomía y eficiencia Este aparato, a simple vista, invita a pensar en otros dispositivos distintos a lo que se entiende por un dron, pero es precisamente ahí donde radica parte de su magia. La solución ideada por Manette otorga una serie de ventajas con respecto a sus hermanos dentro de la familia de vehículos aéreos no tripulados: la primera de ellas parte de la ingeniería, ya que su diseño permite transportar el dAS10 completamente plegado y plano para desplegarlo sobre el terreno en cuestión de segundos.Una vez que se tiene preparado y despega del suelo, su sustentación es 100% aerodinámica; lo que es neumático es únicamente la estructura de su ala de 8 metros de envergadura, hecha de un tejido presurizado que reemplaza al metal o la fibra rígida. Todos esos elementos relativos al diseño permiten que el aparato cuente con una autonomía de vuelo de más de 10 horas por salida, un punto que supone multiplicar la duración de las maniobras de los drones tradicionales.Posibilidad de uso en el ámbito de la revisión de infraestructuras industrialesEs precisamente esa extensa capacidad de operación la que convierte al dAS10 en una alternativa a tener en cuenta para tareas de inspección como las que se llevan a cabo para reconocer el estado de tuberías, oleoductos o tendidos eléctricos. Un punto que, además, redunda en beneficio económico para la empresa que solicita dicho servicio, pues alternativas como contar con un helicóptero para ese tipo de reconocimientos pueden requerir de un presupuesto de 2.500 dólares por hora.En cuanto a las especificaciones técnicas, el dron de Celeste Ecoflyers puede realizar vuelos autónomos a una velocidad de crucero de entre 60 y 80 km/h, y su capacidad para el transporte de carga útil llega hasta los 5 kilogramos de carga útil. Otro aspecto positivo de su arquitectura tiene que ver con su propio mantenimiento, pues el material de confección permite reparaciones directamente sobre el terreno, sin necesidad de hangares especializados.El prototipo realizó su primer despegue el pasado 7 de mayo de 2026 en Le Havre (Francia) y la empresa planea iniciar las primeras pruebas comerciales en el último trimestre de 2026. La atención de la industria de los vehículos aéreos no tripulados estará puesta en lo que suceda con estos ensayos, pues en caso de responder a las expectativas el dAS10 aspira a convertirse en una alternativa capaz de revolucionar la eficiencia y la sostenibilidad de las operaciones de vigilancia aérea a baja altitud.