Andalucía aún se está recuperando del shock que ha supuesto el incendio en Los Gallardos. A pesar de que las 7.000 hectáreas calcinadas pueden sonar a poco, se trata del más trágico en número de víctimas mortales en la historia de la comunidad. La caída de un cable eléctrico que llevaba años sin mantenimiento, junto a unas condiciones de mucho calor y viento, fueron suficientes para que las llamas corriesen a 100 metros por minuto y más de una decena de vecinos quedaran sin escapatoria. Una catástrofe que, además, ha tenido lugar en la provincia con menor vegetación de toda Andalucía. Un hecho que hace que haya que temerse lo peor durante el verano. Cualquier situación puede dar lugar a un evento trágico.El contexto actual no ayuda a ser optimistas para esta campaña. De hecho, los expertos coinciden en que sin planificación será complicado poner freno a unas situaciones que se ven espoleadas por el cambio climático y episodios de calor extremo que cada vez son más frecuentes. El propio incendio de Almería es un ejemplo de la poca capacidad que tienen los servicios de emergencia para actuar. La única opción durante los primeros días fue perimetrar las llamas. Fue la tregua de temperatura y viento lo que permitió a los bomberos forestales atacar el fuego. En ese momento ya se contaban las 13 víctimas mortales.Precisamente, el presidente de la Junta, Juanma Moreno, alertaba a la población tras el incendio de Almería y vaticinaba un verano muy duro. El líder del Partido Popular decía que "es más que probable que tengamos un verano muy duro, muy difícil en esta parte más meridional de la Península Ibérica y el sur del sur de España, y el sur de Europa, donde el cambio climático está afectando de manera muy, muy, muy importante". En este sentido, el presidente de la Junta señalaba también la cantidad de masa forestal en la comunidad debida a la cantidad de lluvia que ha caído durante los meses previos.El análisi del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales"El monte andaluz es un polvorín. Si se acerca una llama tenemos un problema. Hay que unir el calentamiento global, que está provocando veranos más largos y olas de calor más recurrentes, con una situación de dejadez en cuanto a planificar una gestión forestal sostenible y sostenida", afirma a lavozdelsur.es Juan Carlos Gómez, decano territorial en Andalucía del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales.almeríaLuto oficial en Andalucía por el incendio de Almería: 23 personas siguen desaparecidas Francisco RomeroEste ingeniero forestal narra que el tratamiento preventivo que se hace actualmente es mínimo y, por lo tanto, incapaz de sostener "la gran cantidad de combustible que hay". Este combustible no es otro que la masa forestal tan abundante que han provocado las lluvias del otoño y el invierno. Esa situación se une a episodios de calor precoces, como los registrados en mayo. "La vegetación está esperando a que le llegue una llama para prender". Gómez señala que incendios siempre ha habido y seguirá habiendo, por lo que la clave es cogerlos pronto. "Pero nos encontramos con que los montes se encuentran en una situación con tanto volumen de combustible para el fuego y continuidad de ese material, que cuando se dan las condiciones de que no se puede parar el fuego en primera instancia, las llamas toman mucha fuerza y una gran velocidad"."No existe capacidad económica para sustituir el abandono del entorno forestal"Jesús Escribano, ingeniero de montes y técnico de la Brica del Infoca en SevillaJesús Escribano es ingeniero de montes y técnico de la Brica del Infoca en Sevilla, con 21 campañas de extinción de incendios a sus espaldas. Su diagnóstico es muy similar. "Antiguamente había una serie de oficios que se dedicaban a extraer lo que entendemos como combustible. Había extracciones que ahora no se producen y contra eso es complicado luchar porque no existe capacidad económica para sustituir el abandono del entorno forestal".Esto se traduce en falta de inversión en gestión del monte. Lo que viene siendo eliminar ese exceso de vegetación o, como se ha dicho ya en muchas ocasiones, "los incendios se apagan en invierno". Una buena gestión, para Escribano, no sólo supondría un menor impacto de las llamas. "Un monte bien gestionado es más productivo, pero las administraciones no se dan cuenta de que hay que invertir".Imagen del incendio ocurrido en la provincia de Málaga.-JUAN CARLOS DOMÍNGUEZ / EFEAnte este panorama, los días en los que estamos expuestos a que se den situaciones para incendios muy virulentos son cada vez más. Sin embargo, también hay un punto de azar para que salte la primera chispa. En el caso de Los Gallardos, la caída de un cable que, aunque estaba falto de mantenimiento, también podría haber caído en condiciones menos propicias para las llamas. "¿Qué es lo que no determina el azar? Que se estén dando las condiciones para que ese incendio se produzca. Si la carga de combustible en esa zona hubiera sido menor, el incendio igualmente se habría producido, pero seguramente no hubiera quemado las hectáreas que ha quemado".En cualquier caso, Gómez se resigna a que tengamos que acostumbrarnos a veranos con incendios tan violentos. "Deberíamos sentarnos y sentar unas bases serias de gestión forestal sostenible. Haciendo eso no tendríamos lo de Almería", afirma. "No puedes controlar ni el cambio climático, ni puedes controlar las condiciones ambientales de un momento, ni la temperatura, ni la humedad, ni la velocidad del viento, pero sí se pueda actuar de manera eficaz contra incendios que se puedan producir", agrega sobre lo ocurrido.Los ecologistas alertan de que "el fuego es más virulento"Esta evolución de los montes ha tenido lugar en los últimos 60 años. El ecologista Juan Clavero señala a lavozdelsur.es dos claves. Una, el fin del carboneo para dar paso al butano, y la segunda el éxodo del pueblo a la ciudad que acabó con gran parte del ganado. "La vegetación ha aumentado, llegando hasta el límite de los pueblos. No existen zonas de pasto ni agrícolas. Todo está cubierto de matorral", dice.sierra de cádizBuenas noticias sobre el incendio de Grazalema, que ha arrasado 222 hectáreas: ya está estabilizado Francisco RomeroLa situación, unida a las altas temperaturas, es un caldo de cultivo ideal. "Ahora en las noches se llega a los 30 grados y no aumenta la humedad. Es imposible apagar un fuego. No es un problema de medios, porque en Almería ha habido 600 personas trabajando con 30 aviones y helicópteros". Esta afirmación, que puede ser controvertida, también la respalda el decano del Colegio de Ingenieros Forestales. "Hay momentos en los que la capacidad de extinción de nuestros equipos, que son de los mejores de Europa, son limitadas porque no tenemos capacidad para parar un incendio en función del poder calórico que tienen". Para Clavero, el verano es "de altísimo riesgo" por las temperaturas que se van a alcanzar y porque el monte "no está adaptado a estos grandes incendios forestales". "Esperamos un verano muy complicado aunque por suerte la gente se está concienciando"Antonio Rodríguez, cabrero y secretario de organización de COAG AndalucíaSi bien la situación del monte es la principal causa, no hay que obviar que los fuegos han cambiado. Hace algunas campañas ya se bautizaron los incendios como 'de sexta generación'. "El fuego es mucho más virulento. Antes había uno, dos, tres o cuatro incendios fuera de capacidad de extinción. Ahora prácticamente cualquier incendio mediano tiene fases donde se supera la capacidad de extinción del dispositivo", añade el técnico del Infoca.COAG dice que "los incendios se apagan en invierno con mantenimiento, ganadería y desbroce"Todos los expertos consultados coinciden en que la caída de la actividad agraria es uno de los factores que ha provocado que el monte andaluz sea propenso a arder. "Los incendios se apagan en invierno con mantenimiento, con gente, con ganadería y con labores como el desbroce que se ha hecho toda la vida", dice Antonio Rodríguez, cabrero y secretario de organización de COAG Andalucía."El monte y el campo está lleno de pasto seco, que es como pólvora pura. Esperamos un verano muy complicado aunque por suerte la gente se está concienciando. No obstante, una vez que se provocan los incendios no hay quien los apague", agrega."La vegetación ha aumentado, llegando hasta el límite de los pueblos. No existen zonas de pasto ni agrícolas"Juan Clavero, de Ecologistas en AcciónRodríguez se suma a la necesidad de un plan estratégico profundo. "Es absurdo que se hable de la necesidad de que haya ganadería en los montes públicos que ayuden a eliminar todos estos pastos, pero se dan muy pocos pasos en avanzar para favorecer que vuelva la ganadería al territorio. Durante años las administraciones han sacado la ganadería de los montes públicos", asegura.Ahora, recuperar esa situación es más complicado porque no hay relevo generacional y en muchos casos la ganadería no es rentable, como reivindica este cabrero. "Hay que favorecer que estos productos tengan un coste que cubra los costes de producción".Planes de emergencia y el urbanismoLo ocurrido en Almería ha puesto en relieve la necesidad de los planes de emergencias. "Estos planes de emergencia contra incendios forestales, obliga a su vez a ese ayuntamiento, que es el consistorio, el responsable máximo, a obligar a los enclavados, urbanizaciones, campings, empresas que estén en zonas forestales y demás, enclavados y cortijadas y demás que haya, que tengan obligatoriamente su plan de autoprotección", explica Gómez en declaraciones a este periódico. Estos planes no sólo hacen referencia a la vegetación, sino también a las infraestructuras como pueden ser casas. No obstante, una vez surgido el incendio, los expertos inciden en hacer caso a las autoridades. "Es fundamental seguir las instrucciones", apunta el técnico del Infoca."Para nosotros la prioridad es la seguridad de las personas. Si nos dicen que lo ideal es confinarse, confiar en que el confinamiento realmente es la mejor medida. La gran mayoría de las víctimas en los incendios son personal civil que está evacuándose por sus medios sin seguir las indicaciones de la dirección de la emergencia". La velocidad de los fuegos forestales hace que en muchas ocasiones lo más óptimo sea refugiarse en la vivienda.Incendio Barbate-JUAN CARLOS TOROClavero da una visión más crítica de esta circunstancia. El ecologista denuncia la falta de simulacros y la ausencia de planes de emergencias locales. "La gente no sabe donde tiene que ir", afirma. Una de las causas es la dispersión de la población en estos entornos, "hay mucha segunda residencia en el monte". Una parte importante de estas viviendas son ilegales. "Ahora mismo la Junta está abriendo expedientes", apunta, "pero el campo se ha llenado de casas en lugares inaccesibles, con un laberinto de caminos y muchas veces con turistas que no saben castellano".Ante esta circunstancia, Clavero lamenta que la Junta de Andalucía haya suspendido la Junta Rectora que tenía que reunirse para abordar, entre otras cosas, la situación de los planes de autoprotección de las instalaciones aisladas. "Deberíamos estar ahora mismo trabajando en Grazalema con todos los planes de prevención. La Junta ha suspendido la reunión y los pueblos vana seguir sin saber qué hacer ante un incendio de grandes dimensiones.Los medios del InfocaSi bien algunos expertos creen que la virulencia de los incendios actuales relativiza la falta de medios para combatirlos, Escribano desde dentro del Infoca afirma que el principal problema que encuentran actualmente a la hora de afrontar un incendio es la falta de personal. Hay tres brigadas de élite como la suya en Andalucía. "Cuando vamos a un incendio nos tratan como tal", comenta. "Se nos asignan zonas más complicadas, pero si nosotros en vez de ir con nuestra dotación de personal habitual, que son 18 especialistas y el técnico, vamos con 12, nuestra capacidad de extinción y nuestra seguridad va muy vinculada a la capacidad de ejecutar el trabajo. Son seis componentes menos y nuestra eficacia es menor. Pero los que te ponen a trabajar ahí sólo ven a la Brica".sociedadLa denuncia de Movimiento Infoca: "sin efectivos ni recursos" en plena campaña de alto riesgo de incendios en Andalucía Rubén GuerreroExplica este miembro del Infoca que en su brigada se están intentando cubrir los huecos de forma más rápida, "pero en el resto del dispositivo me consta que no. Hay situaciones donde debería haber siete y hay tres". En este sentido,, aunque la tecnología ha aumentado y facilitado algunas partes del trabajo, Escribano insiste en que "los inendios los siguen apagando los especialistas a pie de llama".La Junta de Andalucía defiende que este 2026 ha aumentado la inversión destinada al Plan Infoca hasta los 271,6 millones de euros, una cifra que supone un cinco por ciento más que el año anterior y un aumento del 60 por ciento respecto a 2018. El dispositivo, integrado por 4.700 profesionales bajo la dirección de la Agencia de Emergencias de Andalucía, incorpora importantes novedades "con el objetivo de reforzar la capacidad de respuesta frente a los incendios forestales".Entre las mejoras destaca el aumento hasta los 43 medios aéreos entre helicópteros y aviones, tres más que en 2025, además de la incorporación de dos nuevas unidades especializadas: una Unidad de Maquinaria Pesada y una Unidad de Fuego Técnico destinada al uso controlado del fuego en tareas de extinción y prevención. A ello se suman ocho nuevas unidades móviles, una en cada provincia andaluza.