El programa de inserción sociolaboral Incorpora de la Fundación ”la Caixa” facilitó el año pasado más de 9.000 contrataciones de jóvenes en situación de vulnerabilidad. La entidad, a través de sus programas sociales, ofrece acompañamiento y oportunidades a más de 140.000 niños y jóvenes, con un presupuesto en 2026 de más de 700 millones de euros para la transformación social. Una acción integral y sostenida en el tiempo para que niños y jóvenes y sus familias puedan construir un futuro mejor y romper dinámicas de exclusión que se perpetúan de generación en generación. Alex Díez, de 25 años, es un ejemplo, sobre el terreno, de la labor del programa Incorpora . «Soy una persona con discapacidad intelectual (se presenta Alex). Nací en Rusia, pero vine con dos años a Sitges y con 18 fui a Vilafranca y, más tarde, a Vilanova y la Geltrú. Ahora vivo en Vic y estoy vinculado a la Fundació Sant Tomàs donde he hecho una formación de peón de manipulados y me han ayudado a encontrar trabajo». Como en otros casos similares, Alex estaba en el paro sin intención de trabajar («estaba un poco desmotivado»), pero le ofrecieron un curso de formación desde la fundación que estimuló sus ganas de incorporarse al mercado laboral. Como recuerda Montse Coll, preparadora laboral: «El proceso de inserción comenzó con la participación de Alex en un curso de formación laboral en un curso de manipulados en nuestro Centro de Formación Eina. Posteriormente, realizó dos períodos de prácticas. Las primeras no fueron bien debido a las dificultades de adaptación al horario de trabajo, ya que requería incorporarse muy temprano y aún no tenía los hábitos laborales necesarios». Coll explica que, después de valorar esta situación, se le ofreció a Alex una segunda oportunidad de prácticas en el almacén de la empresa Leadec con un horario de tarde y de media jornada, una opción que se ajustaba a sus necesidades y capacidades». Consecuencia: Alex afirma ahora que «no dejaría el trabajo para nada, ahora sé que si no trabajas no tienes nada». Día a día, cumple con su cometido en el almacén de Leadec, donde entrega EPIS (Equipos de Protección Individual), registra el material y herramientas que los compañeros piden para sus trabajos, prepara pedidos (una radial, ropa de trabajo, etc.). «Mi vida ha cambiado mucho porque tengo un sueldo, estoy bien en el trabajo y puedo ahorrar para hacer cosas. Veo la vida de otra manera, tienes una rutina, soy responsable en casa y en el trabajo y aprendo. Hago cosas nuevas que no había estudiado, hago arreglos, voy conociendo variedad de materiales. Es muy importante mantener el almacén todo ordenado», destaca Alex Díez sobre los nuevos horizontes que le ha abierto su oportunidad laboral. Montse Coll incide en la importancia «de ofrecer oportunidades para superar la baja autoestima y la falta de autoconocimiento de las propias competencias así como una falta de redes de apoyo inicial». Y añade la importancia «de afrontar los prejuicios que algunas empresas, y la sociedad en general, siguen manteniendo sobre el origen de las personas, sobre la discapacidad, etc.», en un proceso en el que los resultados son gratificantes: «Cuando se realiza una buena adaptación al puesto de trabajo y se proporcionan los apoyos necesarios, las personas con discapacidad intelectual pueden desarrollar sus funciones, igual que cualquier otro trabajador. Programas como Incorpora nos permiten conseguir este objetivo y garantizar oportunidades de inserción reales para personas como Alex que debido a su condición y baja motivación no dispondrían de estas oportunidades». Anna Puertas, responsable laboral de Leadec, subraya, por su parte, por qué su empresa apuesta por este tipo de acciones sociolaborales: «Nuestra empresa necesita perfiles muy variados y en el almacén necesitamos una persona que pueda dar respuesta a las peticiones de los trabajadores. Decidimos contratar a Alex porque reunía las competencias que necesitábamos para el puesto y, además, creemos que las personas con discapacidad deben tener las mismas oportunidades de acceder al mercado laboral». Un proceso en el que se han sentido continuamente acompañados. «Esta (concluye Anna Puertas) ha sido la experiencia más positiva y gratificante no solo para la dirección de la empresa, sino para todos los trabajadores y trabajadoras, que valoran mucho su inserción. Alex es una persona comprometida con su trabajo y con unos buenos valores. Tiene habilidades sociales y aporta igual que el resto de las personas sin discapacidad. Es muy trabajador, está pendiente de sus tareas y hasta, a veces, está más comprometido que muchos otros». Todo un caso de éxito, de confianza en las personas, una buena noticia que puede servir para marcar el camino de nuevos casos que, como en el de Alex, evidencien un brillante presente del futuro: «Sin el programa Incorpora no lo habría conseguido». «Soy joven, sí, pero con más cabeza que antes», concluye el joven.