En autobús gratuito a la inauguración oficial de las primeras 2.016 viviendas del Parque Alcosa

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El Parque Alcosa se inauguró oficialmente el 14 de julio de 1971 (hace ahora 55 años) a las nueve de la mañana con una idea que se repetía machaconamente en la publicidad contratada por la inmobiliaria de Alfredo Corral, cuyas primeras sílabas formaron el acrónimo de la razón social: «Parque Alcosa, debemos decirlo ahora, es algo más que viviendas; es un conjunto arquitectónico de zonas ajardinadas, parques infantiles, escuelas, centros comerciales, iglesias, aparcamientos y diversiones… un auténtico centro de vida». Pero geográficamente, Alcosa no estaba en el Centro y, para acortar distancias, la empresa costeó unos autobuses lanzaderas que cubrían la ruta hacia la nueva barriada desde «detrás del seminario, frente al foso». Hoy diríamos en la trasera del palacio presidencial de San Telmo, en la calle La Rábida, perdida la referencia eclesial. Al día siguiente, Alfredo Corral ofreció una rueda de prensa en el Ayuntamiento para explicar los pormenores de la operación inmobiliaria que había alumbrado un «nuevo núcleo urbano de Sevilla», como resaltaban los titulares de aquel día. Dos asuntos atormentaban a autoridades y ciudadanos sevillanos al iniciarse la década de los 70: la escasez de vivienda asequible y la falta de estacionamiento de vehículos porque la motorización del país había desbordado las inexistentes previsiones. En Alcosa, se habían dispuesto aparcamientos para un promedio de vehículo y medio por vivienda. Del Parque Alcosa se destacaba que albergaría 25.000 personas cuando estuvieran terminadas los 7.936 pisos. «Gozará de vida autónoma, sin que ello quiera decir que será algo ajeno a Sevilla, ni mucho menos». El eufemismo acuñado entonces era el de «núcleo urbano» y la promotora incidía una y otra vez en que el 60% del suelo estaba dedicado a «servicios, zonas verdes, aparcamientos, calles y zonas de recreo». La enumeración de servicios pretendía impugnar el pensamiento de que el nuevo barrio estaba dejado de la mano de Dios: «Contará con ocho unidades escolares , diez guarderías, tres parroquias, dos centros comerciales con características de grandes almacenes, además de varios de otro tipo más reducido, dos centros sanitarios, tres de espectáculos, una gran zona deportiva con campo de fútbol y dos centros cívicos, como correos». Para amplias capas de población de clase media o media-baja, Alcosa ofrecía pisos al alcance de sus ingresos económicos con precios rebajados sobre los topes que fijaba el Ministerio de Vivienda. Había viviendas cuyo precio promediaba 205.000 pesetas (diferencias en cuanto a situación y altura) y otros de mejor calidad que se vendían por alrededor de 260.000 pesetas. El cliente tenía que abonar 60.000 pesetas de entrada y firmar letras mensuales de 2.500 pesetas hasta ver saldada la deuda. La Caja San Fernando proveía de avales y créditos. El día de la inauguración, el presidente de la Diputación, Carlos Serra y Pablo-Romero, alabó la «modernidad y dignidad de las viviendas» y el cardenal Bueno Monreal anunció en su alocución que la parroquia, erigida canónicamente en 1974, se dedicaría a la Virgen de los Desamparados, patrona de Valencia, en honor a la patria chica del promotor Alfredo Corral. La impronta valenciana se trasladó después al nomenclátor con la rotulación de calles y avenidas en recuerdo de ciudades, pueblos y ríos de aquella provincia levantina.