Un tímido Leo Messi de 20 años, estrella en ciernes por entonces, da un baño en diciembre de 2007 a un bebé llamado Lamine Yamal. Las fotos, realizadas para un calendario a beneficio de Unicef impulsado por Diario Sport en una campaña en la que colaboró la Fundación FC Barcelona, cobran un protagonismo especial en la antesala de la final del Mundial que enfrentará el domingo (a partir de las 21, hora española) al astro argentino, por entonces sin sus ocho Balones de Oro y una Copa del Mundo en su mochila, contra aquel retoño de cinco meses que busca convertirse en el sucesor en el trono del fútbol de Leo. deportesSangre, sudor y Argentina: España ya tiene rival para la final de las finales Rubén GuerreroJoan Monfort fue el fotógrafo encargado de inmortalizar aquellas imágenes que, casi 19 años después, han cobrado una dimensión planetaria. “Lamine era muy simpático y se ganó a Messi en dos sonrisas. Tomar al niño era la especialidad de Leo, pero lo hizo muy bien”, relató. ¿Por qué fue Lamine el niño elegido para esas fotografías? La cuestión fue azarosa. Los padres se apuntaron a un sorteo para elegir a los bebés que iban a participar en el calendario y tuvieron la suerte de ser los afortunados. El padre de Lamine hizo públicas las imágenesLas imágenes, que habían permanecido para la intimidad de la familia del jugador de la selección española, fueron compartidas públicamente por el padre de Lamine, Mounir Nasraoui, en 2024 con el mensaje: “El comienzo de dos leyendas”.deportes¡Oh là là! España está en la final Rubén GuerreroRecientemente, el propio atacante del FC Barcelona, que cumplía 19 años el pasado 13 de julio, recordaba aquellas fotos señalando: “He crecido un poquillo y Leo también. Ojalá pueda enfrentarme a Leo Messi en la final, ya que no pudimos en la Finalissima”. En aquel calendario benéfico participaron jugadores de la talla de Ronaldinho, Thierry Henry, Samuel Eto'o o un campeón del mundo como Puyol, pero nadie se hubiera imaginado por entonces que una de esas imágenes podría significar tanto con el paso del tiempo. "Es como si Michael Jordan estuviera bañando a LeBron James. Es una burrada", ha señalado en alguna ocasión Oriol Canals, organizador de aquellas sesiones fotográficas.