El denominado "reto marrón" vuelve a generar preocupación entre los responsables de piscinas en plena temporada de verano. La práctica, que consiste en defecar dentro del agua de una piscina como parte de una supuesta broma viral difundida en redes sociales, ha vuelto a tener consecuencias en distintas instalaciones. Este miércoles por la tarde, el Ayuntamiento de Castilleja de la Cuesta, en Sevilla, tuvo que cerrar la piscina municipal debido a esta práctica.La reaparición de este desafío ha encendido las alarmas entre vigilantes y gestores de instalaciones acuáticas, especialmente en Andalucía. Aunque el reto no es nuevo y ya comenzó a difundirse en redes sociales en 2018, su presencia se ha repetido prácticamente cada verano. En 2025, más de 300 piscinas en España se vieron afectadas por este tipo de actos, que obligaron a activar protocolos de limpieza, suspender temporalmente la actividad y afrontar las consecuencias derivadas de la contaminación del agua.Entre los casos registrados el pasado verano figuraron el de la piscina de Tanos, en Torrelavega (Cantabria), que tuvo que cerrar por segunda vez en una misma semana debido a este reto viral, y el de un club de Sopela, que también clausuró temporalmente sus instalaciones por el mismo motivo. Más allá de las molestias que ocasionan estos cierres, los responsables de las piscinas advierten del impacto organizativo y económico que supone interrumpir el servicio durante los meses de mayor afluencia de usuarios.Problemas para la saludLos especialistas subrayan, además, que el principal problema reside en los riesgos para la salud. El doctor Manuel Viso explicó que las heces contienen millones de microorganismos, algunos de ellos potencialmente patógenos, y advirtió de que los niños, al tragar agua de forma accidental mientras se bañan, constituyen uno de los colectivos más expuestos. También señaló que las personas con heridas abiertas pueden verse afectadas por determinadas bacterias presentes en el agua contaminada.El experto recordó igualmente que el cloro no elimina de manera inmediata este tipo de contaminación, por lo que resulta necesario cerrar las instalaciones hasta completar el proceso de desinfección y garantizar la seguridad de los bañistas. Ante la reaparición del reto en redes sociales, los responsables de piscinas insisten en que no se trata de una simple gamberrada, sino de una conducta con consecuencias sanitarias, económicas y organizativas. En palabras de Manuel Viso, se trata de una actuación que "no es solo una broma", sino que puede constituir "un delito contra la salud pública", una advertencia que vuelve a cobrar actualidad con el regreso de este fenómeno viral.