La ciencia explica por qué las mujeres parecen mejores en la multitarea

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Existe una creencia popular ampliamente difundida de que las mujeres poseen una capacidad natural superior para la multitarea en comparación con los hombres. No obstante, diversas investigaciones científicas han demostrado que las diferencias de género en el rendimiento cognitivo son mínimas o inconsistentes cuando se analizan en entornos controlados. Para indagar en el origen de esta creencia, los investigadores André y Diana Szameitat, pertenecientes a la Universidad Brunel de Londres y a City St George’s, University of London, respectivamente, diseñaron un estudio que buscaba recrear de forma más fiel las demandas, interrupciones y presiones sociales que caracterizan la vida cotidiana.El experimento, cuyos resultados se publicaron en la revista científica Psychological Research, involucró a participantes que debían enfrentarse a cinco tareas simultáneas. En un entorno que simulaba una cocina, los voluntarios debían seguir una receta, buscar un número de teléfono, realizar una tarea de emparejamiento de letras y números, memorizar palabras en una presentación de diapositivas y, al mismo tiempo, mantener una conversación respondiendo a preguntas cada veinte segundos. Esto permitió evaluar no solo la capacidad de realizar tareas individuales, sino también la gestión de varias y la priorización de las mismas según la demanda.Los datos del experimento y el comportamiento de los participantes Ubicación de las mesas y la cámara en la sala de pruebas del estudioAl analizar el desempeño, los investigadores observaron que hombres y mujeres alcanzaron niveles de rendimiento muy similares en tareas visuales y manuales, como el seguimiento de la receta o la búsqueda de información. La diferencia más clara surgió en el aspecto social del experimento: los hombres omitieron responder a las preguntas de la conversación con una frecuencia que duplicaba la de las mujeres. Sin embargo, cuando los hombres decidían responder, la velocidad y la calidad de sus respuestas eran comparables a las de ellas. Esto da a entender que no se trata de una menor capacidad intelectual para formular respuestas, sino de una tendencia a restar prioridad a la comunicación verbal bajo ciertos escenarios.La importancia del resultado radica en la visibilidad que tiene la comunicación en las interacciones cotidianas. Mientras que un retraso menos en una tarea visual o de búsqueda puede pasar desapercibido, el silencio en una conversación se detecta de inmediato. Para comprobar el impacto de este comportamiento en la percepción externa, los investigadores realizaron una segunda fase donde un grupo de observadores evaluó el desempeño de los participantes a través de grabaciones de vídeo. Aquellos que dejaron de responder con mayor frecuencia, en su mayoría hombres, fueron percibidos de manera más negativa, siendo catalogados como menos eficientes, menos atentos y más abrumados por la situación, a pesar de que su rendimiento en las demás tareas físicas y cognitivas estaba a la altura del de ellas. Observan los procesos cerebrales que facilitan la multitareaEste fenómeno demuestra que solemos evaluar la capacidad de alguien bajo presión basándonos en qué tan fluido habla. Quien logra mantener el diálogo parece tener el control de la situación, mientras que el silencio se interpreta habitualmente como una señal de estar saturado. Aunque los autores del estudio plantean que este comportamiento podría explicarse por factores de socialización, prioridades personales o incluso hipótesis evolutivas, subrayan que el estudio demuestra promedios de grupo y no reglas universales aplicables a cada individuo. Así, el estudio da a entender que el estereotipo de que las mujeres son mejores en la multitarea podría no originarse en una diferencia de capacidad real, sino en cómo ciertos comportamientos a nivel de comunicación moldean la impresión que causamos en los demás.