Empezaron queriéndose. Cuando Messi iba a salir a la cancha se encontró con su historia, el Barcelona, abrazó a algunos de los futbolistas que simbolizan ahora a la selección española, y revalidó lo que lleva diciendo estos días: que ama al Barça. No es cualquier cosa al empezar un partido de fútbol, en Nueva York y, por tanto, fuera del mundo, donde jugar al fútbol ahora ya es otra cosa de lo que fue este país de rugby. Seguir leyendo....