Un historial de racismo y rivalidades futbolísticas persistentes han convertido la elección del equipo al que apoyar en la final en un tema delicadoEl embajador de Argentina en España pide a los aficionados de su país “ser un ejemplo” también si pierden ante el temor a enfrentamientos La periodista y columnista brasileña Julia Duailibi suele escribir sobre política en su columna semanal para el principal periódico brasileño, O Globo, pero el jueves pasado adoptó un enfoque diferente, escribiendo sobre por qué no apoyaría a la vecina Argentina en la final del Mundial. “Siempre he admirado a los hermanos [como los brasileños llaman cariñosamente a los argentinos] y me hubiera encantado animar a un equipo sudamericano”, escribió la mañana después de la dramática victoria de Argentina en semifinales contra Inglaterra. “Pero admito que las escenas racistas protagonizadas por una minoría de aficionados, y el silencio de la mayoría en el campo, me revolvieron el estómago”. Su postura es solo un ejemplo de un sentimiento común: en toda Latinoamérica, muchas personas han declarado su apoyo a España en la final del domingo. El racismo de algunos aficionados argentinos se ha citado como una de las razones, pero no la única. Antes, la gente era más propensa a apoyar a un equipo latinoamericano que a uno europeo, pero eso ha cambiado bastante en los últimos años Nicolás Cabrera — Sociólogo y antropólogo argentino “Antes, la gente era más propensa a apoyar a un equipo latinoamericano que a uno europeo, pero eso ha cambiado bastante en los últimos años”, afirma Nicolás Cabrera, sociólogo y antropólogo argentino que ha dedicado su carrera académica al estudio de los aficionados al fútbol en Latinoamérica. Anteriormente, explica, esa tendencia se limitaba principalmente a los rivales tradicionales de Argentina —sobre todo Brasil, pero también Uruguay y Chile—, pero más recientemente se ha extendido a algunos mexicanos, colombianos y ecuatorianos. “Odio y racismo” “Las divisiones empezaron a surgir por varias razones”, afirma Cabrera, quien reside en Río de Janeiro desde hace 10 años, donde trabaja como profesor e investigador universitario. En primer lugar, está el hecho de que Argentina ha sido, con diferencia, la selección nacional más exitosa de Latinoamérica en los últimos años, llegando a tres de las últimas cuatro finales de la Copa Mundial y ganando al menos una de ellas. Durante el mismo período, sus vecinos han sufrido eliminaciones mucho más tempranas. Esto incluye a Brasil, que no ha llegado a la final de la Copa Mundial desde que ganó su quinto título, un récord, en 2002. Argentina también cuenta con la estrella que lleva dos décadas levantando trofeos y conquistando corazones en todo el mundo: Lionel Messi, quien, incluso a sus 39 años, ha sido uno de los jugadores más destacados de este Mundial. Cabrera también ve la creciente rivalidad como consecuencia del aumento en el número de partidos entre clubes: el torneo continental de la Copa Libertadores contaba con unos 20 equipos hasta la década de 1990; hoy, incluyendo las rondas preliminares, compiten casi 50. “A medida que nuestros equipos se enfrentan con más frecuencia, los aficionados empiezan a provocarse mutuamente”, afirma. Messi festeja la victoria contra Inglaterra y el pase a la final del Mundial. Pero Cabrera añade que las redes sociales también han contribuido: “El discurso de odio, el racismo, la xenofobia y la discriminación comenzaron a circular de maneras que antes eran más marginales y menos visibles”. Es difícil que haya un partido entre clubes de Argentina y Brasil sin que aparezca al menos un video de un hincha argentino haciendo gestos de mono a los brasileños. Pero esto no es nada nuevo: en 1920, en vísperas de un partido amistoso entre ambos equipos, un periódico argentino publicó una caricatura que representaba a los jugadores brasileños como monos. En los últimos meses, varios turistas argentinos han sido arrestados en Brasil por “insulto racial”, un delito según la ley brasileña. Mientras celebraba la victoria de su país sobre Inglaterra, un turista argentino fue filmado en el estado nororiental brasileño de Bahía haciendo gestos de mono a un brasileño negro. No fue arrestado y, según se informa, ya regresó a Argentina. Controversias con Brasil y México Lo que antes se limitaba a las calles y a las gradas de los partidos de la Copa Libertadores y la Copa Sudamericana se ha extendido al Mundial, incluyendo los incidentes protagonizados por el influencer estadounidense IShowSpeed en el partido de Argentina contra Cabo Verde. Esto fue lo que impulsó a Duailibi a tomarse un descanso de la política para escribir sobre Argentina. “Sé que Brasil tampoco es un modelo en este sentido, que aún nos queda mucho camino por recorrer en materia de racismo, pero al menos nuestro marco legal es mucho más efectivo que el suyo”, afirma. Argentina no cuenta con una ley que penalice explícitamente el racismo. Las controversias no se limitan a Brasil ni a las gradas. Durante la celebración de su título de la Copa América 2024, los jugadores argentinos corearon cánticos racistas y homófobos contra miembros de la selección francesa a la que habían derrotado en la final del Mundial de 2022. Durante el Mundial actual, un conocido periodista argentino de derecha declaró en un programa de televisión que odiaba a los mexicanos “con toda su alma”. Días antes, también había afirmado que, durante un partido entre México y Ecuador, los ecuatorianos jugaron con miedo tras haber sido supuestamente “amenazados de muerte” por un cártel mexicano de la droga. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, calificó estas declaraciones de “indignantes”. Si bien condenó los incidentes racistas protagonizados por algunos argentinos, Fábio Luís Barbosa dos Santos, historiador brasileño especializado en América Latina, afirma que estos no le impedirán apoyar al país vecino en la final. Si el problema es el racismo, entonces tampoco se podría apoyar a España Fábio Luís Barbosa dos Santos — Historiador brasileño especializado en América Latina “Si el problema es el racismo, entonces tampoco se podría apoyar a España”, dice, recordando no solo el pasado colonial español, durante el cual se benefició de la esclavitud de africanos y sus descendientes, sino también los innumerables casos recientes de insultos racistas de hinchas de La Liga dirigidos al futbolista brasileño Vinícius Júnior. Países unidos por el pasado colonial Santos dijo que apoyaría a Argentina “porque somos países unidos por nuestro pasado colonial, por dictaduras y ahora por la extrema derecha”, y señala que mientras Argentina tiene al presidente Javier Milei, Brasil hasta hace poco tenía a Jair Bolsonaro en el cargo equivalente. “Sus desgracias también son nuestras, como deberían serlo sus alegrías”, agrega. No es el único brasileño que apoya a Argentina en la final. El conductor de transporte compartido João Felipe Jr., de 32 años, viajará 270 millas desde Río de Janeiro hasta São Paulo para ver el partido en un bar fundado por argentinos que se hizo viral por recibir a decenas de brasileños que también apoyan al país vecino. “Hace tres años, en el Maracaná, asistí a un partido entre Brasil y Argentina con los hinchas argentinos”, dijo Felipe Jr., quien tildó de “absurdas” las numerosas teorías conspirativas en redes sociales que afirman que la FIFA ha favorecido a Argentina. “Merecen estar en la final, sobre todo por lo que está haciendo Messi. Para mí, todo se debe a él. Cuando se retire —afirma—, dejaré de apoyar a Argentina”.