Tu cuerpo y una pared están formados casi por completo por espacio vacío, pero nunca puedes atravesarla. Dos reglas fundamentales de la mecánica cuántica explican por qué la materia parece sólida y el muro siempre termina ganando

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El núcleo ocupa una fracción diminuta del átomo, pero eso no convierte la materia en una colección de agujeros atravesables. La repulsión electromagnética y el principio de exclusión de Pauli levantan una barrera mucho más eficaz que cualquier muro visible.