Un tigre de Tasmania conservado desde 1891 todavía guardaba parte de su actividad genética. Su ARN ha abierto una ventana que el ADN de las especies extintas nunca pudo ofrecer
Investigadores de la Universidad de Estocolmo recuperaron millones de fragmentos de ARN de un tilacino preservado en un museo. El hallazgo permite saber qué genes estaban activos en su piel y sus músculos antes de que la especie desapareciera.