¿Cuántos años hacen falta para que una obra de arte se convierta en un clásico? A 'Medea', la coreografía que puso en pie, hace cuarenta y dos años, el Ballet Nacional de España de la mano de José Granero, Manolo Sanlúcar y Miguel Narros, le hizo falta muy poco tiempo, porque hace años que alcanzó esa categoría. Cada vez que la protagonista, envuelta en la dramática solemnidad de la música, cierra los portones de la escenografía creada por Andrea d'Odorico, se refuerza el convencimiento de que estamos ante una de las más grandes obras de la historia de la danza española y que no ha perdido ni un ápice de su capacidad de comunicación y emoción. Desde su estreno, en julio de 1984 en el mismo Teatro de la Zarzuela donde puede verse ahora mismo, 'Medea' se ha convertido en el emblema del Ballet Nacional de España -un tesoro de incalculable valor-. La entonces insólita alianza entre la danza española y el teatro clásico, su incisiva teatralidad, su lenguaje flamenco y contemporáneo al tiempo y una música de inspiradísima belleza le otorgan ese elevado lugar en el podio de nuestra danza. Manolo Sanlúcar compuso una partitura de un intenso dramatismo con fragmentos arrebatadoramente líricos, como el paso a dos de la seducción de Jason por Medea, que la Orquesta de la Comunidad de Madrid -con la guitarra solista de Alejandro Hurtado y la dirección de Manuel Coves- sirve estupendamente desde el foso. Miguel Narros se basó en Eurípides y situó la acción cuando la hechicera Medea, establecida en Corinto junto a Jasón, conoce la traición de éste, que ha decidido casarse con Creúsa, la hija del rey Creonte; esta boda despertará la ira de Medea, que lleva a cabo una terrible venganza. José Granero -a quien, significativamente, se conocía en el mundo de la danza española como «el maestro»- creo el papel para Manuela Vargas; desde entonces, lo han encarnado figuras como Lola Greco, Merche Esmeralda o Eva Yerbabuena. En estas funciones de la Zarzuela interpreta a la maga Inma Salomón, que está a la altura de sus predecesoras. Su Medea es muy bailada, furiosa pero no salvaje, expresiva pero no enajenada y apoyada en su figura juncal y en su excelente dominio técnico. A su lado, Francisco Velasco, que le otorga jerarquía, calidad y veteranía a Jasón. Hay en esta puesta en escena (la obra se presentó en el Teatro Real, en un programa homenaje a Granero, en octubre del pasado año) una importante parte que mezcla la nostalgia con el reconocimiento; es muy hermoso ver a Lupe Gómez (Nodriza) y Currillo (Creonte), dos históricos bailarines de la compañía, que llevan décadas entrando en sus respectivos papeles. 'Medea' estuvo en su estreno de 1984 acompañada por otra renovadora coreografía de Alberto Lorca, 'Ritmos', con música de José Nieto. Se trataba de una apuesta audaz y arriesgada, y el resultado fue más que positivo. Rubén Olmo, actual director del Ballet Nacional, ha querido también caminar por la cuerda floja con 'Flamenco Rock Andaluz', un trabajo de Rafaela Carrasco que quiere ser un homenaje a uno de los más emblemáticos grupos del denominado 'rock andaluz' de los años setenta del siglo pasado. Canciones como 'Tu frialdad', 'Sé de un lugar', 'Abre la puerta' o 'Una noche de amor desesperada' suenan en la voz penetrante de Ángeles Toledano, que firma también la adaptación musical. Rafaela Carrasco plantea una coreografía coral, magnética, oscura en consonancia con el aroma que desprenden las canciones y que, estéticamente, evoca un concierto. Muestra en ella su dominio de la escena y de los conjuntos. 'Flamenco Rock Andaluz' es una excelente piedra de toque para la compañía, que muestra su flexibilidad, su calidad y su disposición. Por ello es especialmente doloroso comprobar que, a pesar de las promesas y las buenas palabras por parte del Ministerio de Cultura, sus bailarines -lo mismo que los de la Compañía Nacional de Danza- siguen recibiendo unos salarios precarios, que no han mejorado en muchos años, y que motivaron una concentración ante la puerta del Teatro de la Zarzuela antes de la función. ¨El aplauso no da de comer ni paga el alquiler', se leía en una de las pancartas de esta justísima reclamación.