Webb y ALMA han “pesado” galaxias de hace 10.000 millones de años y las cuentas no salen. En sus centros hay más gravedad de la que toda la materia visible puede explicar

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Las estrellas y el gas detectados no bastan para justificar la velocidad a la que giran sus regiones centrales. El exceso podría esconder poblaciones estelares inesperadamente masivas, agujeros negros gigantes o una distribución de materia oscura que los modelos actuales no contemplan.