Ir a la pescadería o pedir pescado en un restaurante suele parecer la decisión más saludable del mundo. Llevamos años escuchando que el pescado es buenísimo para el corazón, que aporta grasas de las buenas y que hay que comerlo varias veces por semana. Pero dentro del mar no todos los pescados son iguales, y hay un detalle importante que a veces pasamos por alto: la cantidad de mercurio que se acumula en las especies más grandes. La médica Sara Marín Berbell, muy conocida en redes sociales gracias a su perfil de Instagram @uncafecontudoctora , donde comparte consejos sobre salud y cuidado del cuerpo, ha hablado recientemente sobre este tema. Según explica esta experta, algo tan habitual como comerse un simple filete de atún rojo en la comida es suficiente para pasarnos de la raya con la cantidad máxima de mercurio que nuestro cuerpo debería recibir en todo un día. Esto no significa que haya que quitar el pescado de nuestra dieta, ni muchísimo menos, sino aprender a elegir bien cuáles compramos para disfrutar de sus ventajas sin meterle tóxicos de más al organismo. Para comprender por qué unos pescados son un imán para el mercurio y otros son completamente limpios, la doctora lo ejemplifica de una manera muy sencilla. Imagina que el mercurio del mar son monedas y que cada pez pequeñito que nace viene con una unidad de mercurio (una moneda). Cuando un pez de tamaño mediano —como el atún— se alimenta, no come algas, sino que se va comiendo a esos pececillos más pequeños. Al hacerlo, no solo se alimenta, sino que se queda con todas las monedas de mercurio que tenían sus presas dentro. Por tanto, un pez mediano ya no tiene una moneda, sino que acumula varias . ¿Qué pasa con el atún rojo? Pues que el atún es un auténtico gigante del mar, un depredador que está arriba del todo en la cadena. Se pasa la vida comiendo peces medianos e incluso salmones. Al final de su vida, el atún ha acumulado en sus propios músculos las monedas de absolutamente todos los animales que se ha comido a lo largo de los años. Por eso su carne está tan cargada de este metal. En cambio, el salmón tiene una vida muy diferente . Se alimenta sobre todo de larvas, huevos marinos y piezas diminutas, lo que hace que acumule poquísimo mercurio. De hecho, la experta asegura que mientras que un solo filete de atún rojo te hace superar el límite diario, podrías comerte perfectamente seis lomos de salmón seguidos y tu salud seguiría estando totalmente segura. Si quieres ir al mercado con la seguridad de que estás comprando lo mejor para tu familia, hay cinco pescados fantásticos que combinan dos grandes cualidades, ya que no tienen casi nada de mercurio y, a la vez, contienen mucho omega-3, que es esa grasa tan beneficiosa para nuestras arterias y el cerebro. Anota estos cinco nombres para tu próxima compra diaria: las sardinas, la caballa, el salmón, las anchoas y los boquerones . Al ser pescados de tamaño más bien pequeño o con dietas muy limpias, son las mejores opciones para consumir de forma habitual y sin ningún tipo de preocupación por las cantidades. Aunque el pescado azul de tamaño pequeño es fantástico para todo el mundo, la doctora recalca que hay tres grupos de personas que se benefician muchísimo más de sus propiedades limpias: Con esta reflexión, Sara Marín no pretende que retiremos el pescado de nuestra dieta, pero sí que habla sobre equilibrio. Ningún pescado es malo por naturaleza. La clave de una buena salud está en no comer siempre lo mismo y variar lo que ponemos en el plato . Eso sí, hay una excepción muy clara donde hay que ponerse estrictos. Si estás embarazada, planeas estarlo pronto o tienes en casa a niños menores de diez años, hay que vigilar de cerca el menú. En estos casos concretos, el sistema nervioso está en pleno desarrollo y es mucho más sensible, por lo que se recomienda evitar por completo el abuso del atún rojo o de otros pescados grandes como el pez espada. Para el resto de los días, llena sin problemas el carro de la compra de los pescados que recomienda la experta (sardinas, caballa, salmón, anchoas y boquerones), y comerás sano y sin riesgos.