En la nueva Guerra Fría entre Estados Unidos y China , la carrera por el predominio en la inteligencia artificial (IA) se ha convertido en una fuente de riesgos globales. Las dos superpotencias no están dispuestas a introducir normas suficientes para proteger los derechos individuales y tampoco quieren pactar entre ellas unos mínimos que les permita contribuir a la seguridad global. Entienden que el primero que se pare a civilizar el progreso tecnológico se quedará atrás y perderá en la rivalidad existencial con el otro. Los modelos de gobernanza de la IA de los dos contendientes son bien distintos: Estados Unidos lo fía todo a un nuevo 'Proyecto Manhattan', ser el primero en conseguir, con escasas reglas y una inversión... Ver Más