Si un adelanto electoral trae algunas certezas, estas suelen ser dos: la fecha de los comicios y la certeza de que todo el trabajo que está pendiente en el Congreso y en el Senado no llegará a puerto. El anuncio de Pedro Sánchez de instalar las urnas el 29 de noviembre va acompañado de la disolución de las Cortes Generales o, lo que es lo mismo, el final de la XV legislatura. Una de las consecuencias es que la práctica totalidad de iniciativas que se estaban tramitando decaen y en el futuro habría que empezar desde el inicio para lograr su aprobación. Así, no habrá ni quita de deuda a las comunidades autonómicas, ni prohibición de los menores de 16 años en redes sociales ni una ley 'antitabaco', entre muchas otras cosas. Seguir leyendo....