Un estudio de la Universidad de Purdue en tumbas de hace 5.000 años apunta a que los sirvientes egipcios eran ejecutados tras la muerte del rey

Wait 5 sec.

En el antiguo Egipto, la muerte de un faraón pudo haber arrastrado consigo a otras personas hacia el más allá. Durante décadas, los arqueólogos han debatido si algunos individuos enterrados junto a los primeros reyes egipcios fueron sacrificados para acompañar y servir a sus soberanos después de la muerte. Ahora, un análisis forense de restos humanos conservados desde hace casi un siglo aporta evidencias que vuelven a dar fuerza a esta controvertida hipótesis.La historia se remonta a las excavaciones realizadas en la década de 1920 por el egiptólogo británico Flinders Petrie en Umm el-Qaab, en la antigua ciudad de Abydos. Allí, alrededor de los complejos funerarios de los primeros reyes de Egipto, Petrie descubrió cientos de tumbas secundarias. Los enterramientos rodeaban las tumbas reales y contenían los restos de personas que, en algunos casos, parecían haber formado parte de la administración de la corte. Había funcionarios de rango bajo o medio y también artesanos, enterrados en sencillas cámaras junto a algunos objetos personales.La arqueología forense vuelve a examinar los restos de Abydos Mapa descriptivo de las sepulturas reales y tumbas secundarias (izquierda), junto con los complejos funerarios y sus enterramientos anexos (derecha) en Umm el-QaabPetrie sospechó que aquellas personas podían haber sido víctimas de lo que se conoce como sacrificio de servidores: individuos asesinados tras la muerte del rey para acompañarlo y servirle en la otra vida. Sin embargo, sus excavaciones no proporcionaron pruebas claras sobre la causa de la muerte de los enterrados. Esa ausencia de evidencias dejó la interpretación abierta y convirtió la idea en una cuestión muy discutida entre los arqueólogos. Ya en la actualidad, la arqueóloga Roselyn Campbell, de la Universidad Purdue, en Estados Unidos, ha vuelto a estudiar parte de aquellos restos utilizando técnicas de análisis forense modernas. Su investigación se ha centrado en 46 cráneos que Petrie recuperó y llevó a Inglaterra. De ellos, 18 presentan lesiones que podrían haber sido potencialmente mortales. Un equipo de científicos descubre un hallazgo fascinante en Egipto más de cien años despuésLas heridas más frecuentes son fracturas lineales en la parte superior del cráneo, un tipo de traumatismo que suele producirse por el impacto de objetos anchos y planos. En algunos casos, además, la arqueóloga identificó lesiones provocadas por objetos afilados, incluida una herida penetrante en un lateral de la cabeza y otra lesión compatible con un golpe cortante en la zona del ojo. La distribución y características de las lesiones apuntan a que muchos de los individuos sufrieron traumatismos alrededor del momento de su muerte. Mapa con la ubicación de Abydos, Kerma y otros sitios relevantes a lo largo del curso del NiloEsto no significa que todos los enterrados fueran necesariamente sacrificados. Algunas personas podrían haber muerto por causas naturales y haber sido sepultadas posteriormente cerca de los complejos reales. No obstante, el hecho de que numerosos enterramientos fueran cerrados aproximadamente al mismo tiempo, junto con las evidencias de traumatismos, hace plausible que al menos una parte de ellos fueran asesinados deliberadamente.Los primeros reyes de la dinastía I gobernaron aproximadamente entre 3078 y 2900 A. C., por lo que, de confirmarse esta interpretación, la práctica de sacrificar a los sirvientes habría aparecido en una etapa muy temprana de la civilización egipcia. Es posible que algunos individuos aceptaran voluntariamente la muerte como forma de alcanzar prestigio o una existencia eterna junto al rey, mientras que otros pudieron haber sido seleccionados o incluso obligados.El estudio, publicado en Frontiers of Environmental Archaeology, demuestra la importancia de regresar a descubrimientos arqueológicos antiguos con herramientas modernas. Incluso cuando los restos originales son incompletos, un nuevo análisis puede revelar información que permaneció oculta durante generaciones y cambiar nuestra comprensión de cómo los antiguos egipcios concebían la muerte, el poder y la vida después de ella.