La final masculina del Rotterdam P2 cambiaba de protagonistas. Jon Sanz y Franco Stupaczuk se habían ganado por méritos propios un sitio en el partido por el título después de completar un torneo sobresaliente. En cuartos de final eliminaron a Alejandro Galán y Fede Chingotto y, en semifinales, hicieron lo propio ante Mike Yanguas y Coki Nieto. Dos victorias de enorme importancia no solo por alcanzar la final, sino también por la lucha que mantienen por convertirse en la pareja número cuatro del circuito. Una posición fundamental de cara a los próximos torneos, ya que les permitiría evitar en cuartos de final a las tres primeras parejas del ranking: Tapia-Coello, Chingotto-Galán y Lebrón-Augsburger. Enfrente esperaban Arturo Coello y Agustín Tapia, los números uno, que volvieron a demostrar su capacidad para reaccionar cuando el partido parecía complicarse. Sanz y Stupaczuk comenzaron mucho mejor y se colocaron rápidamente con un 2-0, confirmando las buenas sensaciones que habían mostrado durante toda la semana. Sin embargo, la reacción de los líderes del ranking no tardó en llegar. Tapia y Coello elevaron el ritmo, recuperaron el break y encadenaron cuatro juegos para darle completamente la vuelta al marcador y situarse con 4-2 y saque. El tramo final de la primera manga terminó de inclinar la balanza. Sanz y Stupaczuk apenas encontraron opciones al resto, mientras que los números uno impusieron su juego para cerrar el set por 6-3 y completar la remontada después de aquel 0-2 inicial. El segundo set comenzó con los números uno manteniendo la dinámica con la que habían terminado el primero. En el tercer juego llegó el break para Tapia y Coello. Tuvieron que insistir, pero a la tercera pelota de rotura consiguieron quebrar el servicio de sus rivales y tomar la primera ventaja de la manga. Sanz y Stupaczuk sufrían especialmente para conservar la iniciativa. La red les duraba muy poco, obligados constantemente a retroceder ante la presión de los números uno. Sin poder asentarse en posiciones ofensivas, cada turno de saque se convertía en una batalla. Las condiciones de la pista terminaron por marcar una de las grandes diferencias de la final. En una cancha intermedia-lenta, Sanz y Stupaczuk tenían muchas más dificultades para definir por arriba. Al otro lado, Coello y Tapia parecían jugar ajenos a esas condiciones. Los números uno continuaban rematando y definiendo puntos como si la pista no supusiera ningún obstáculo. Una diferencia determinante que acabó reflejándose también en el marcador. Coello y Tapia cerraron el segundo set por 6-2 y la final por 6-3 y 6-2, firmando otra actuación de enorme nivel para proclamarse campeones en Rotterdam. Un nuevo título para una pareja que continúa imponiendo su ley en el circuito y que, además, aumenta su ventaja al frente del ranking sobre Chingotto y Galán, derrotados precisamente por Sanz y Stupaczuk en los cuartos de final.