La anestesia lleva 180 años usándose sin que sepamos del todo cómo funciona, y un estudio con gusanos y humanos acaba de encontrar la pista clave

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Perder la respuesta al entorno durante la anestesia no significa que toda la actividad neuronal se detenga. Distintas zonas pueden seguir generando señales mientras cambia su relación con otras regiones. Un estudio que compara organismos muy diferentes encuentra un patrón compartido bajo los anestésicos: menor coordinación y una actividad local que conserva durante menos tiempo su relación con el pasado.La comparación incluye humanos, macacos, titíes, ratones, peces cebra y gusanos nematodos. Sus sistemas nerviosos tienen tamaños y organizaciones muy distintos. Pese a esa distancia, el equipo identificó cambios coincidentes al contrastar estados de vigilia y anestesia. La semejanza aparece entre seis especies y con fármacos que actúan sobre diferentes objetivos moleculares.Esa coincidencia aporta una pista sobre cómo varios medicamentos pueden producir efectos conductuales parecidos. El resultado requiere cautela: registrar la pérdida de respuesta en un animal no permite describir su experiencia subjetiva. Tampoco convierte una comparación entre especies en una explicación completa de la consciencia humana. El hallazgo acota una pregunta científica que sigue abierta.Señales que duran menosEl trabajo, encabezado por Andrea I. Luppi y publicado en Nature Neuroscience el 29 de septiembre de 2026, reúne varios conjuntos de registros ya obtenidos y nuevos datos en peces cebra. Los métodos de observación también difieren: en mamíferos utiliza resonancia funcional y, en peces y gusanos, señales de calcio asociadas a la actividad neuronal. Esa diversidad ayuda a investigar la evolución de la consciencia desde sistemas nerviosos distintos.La resonancia funcional mide cambios relacionados con el flujo sanguíneo, una señal indirecta de actividad cerebral. Los registros de calcio ofrecen otra escala de observación. Para poder compararlos, el equipo analizó cómo variaban las señales en el tiempo. Buscaba cambios consistentes entre las condiciones, en lugar de exigir que un cerebro humano y un gusano produjeran registros idénticos.Los autores calcularon 6.827 características de las series temporales y encontraron 485 que cambiaban en la misma dirección en todos los contrastes considerados. Entre ellas destacan intervalos más cortos de persistencia de la actividad y una menor sincronía entre zonas. Las señales locales quedan más aisladas en el tiempo y entre regiones. El dato ayuda a estudiar la actividad y consciencia, aunque no equivale a medir pensamientos.Una prueba de reversibilidadEl componente humano incluía a 15 voluntarios sanos observados antes, durante y después de una anestesia profunda con sevoflurano. Otros conjuntos empleaban medicamentos distintos en animales. El patrón se observó en condiciones diferentes, pese a que las sustancias actúan sobre distintas dianas moleculares. Esa actividad conjunta también interesa en investigaciones sobre tejido cerebral cultivado, donde medir señales no demuestra por sí solo experiencia consciente.Una de las comparaciones fue especialmente informativa. En macacos anestesiados con propofol, la estimulación del núcleo centromediano del tálamo restauró la respuesta conductual y modificó las señales en sentido contrario al patrón de anestesia. El fármaco seguía administrándose. La reversión permite separar dos situaciones: tener anestésico presente y mostrar sus efectos sobre la capacidad de responder.El hallazgo procede de experimentos en animales y no establece una técnica de despertar aplicable a pacientes. El equipo también empleó modelos para relacionar esos cambios con procesos de excitación e inhibición neuronal. La relación propuesta necesita más comprobaciones, especialmente al pasar de moléculas y circuitos a una explicación de la experiencia consciente en organismos completos.Quedan limitaciones, desde el tamaño de algunos grupos hasta las diferencias de registro entre especies. Aun así, encontrar un cambio que se repite en sistemas nerviosos tan distantes permite formular pruebas más concretas. La siguiente dificultad será averiguar qué parte del patrón causa la pérdida de respuesta y qué parte la acompaña. Coincidir no basta para demostrar causalidad, pero ofrece un punto de partida que puede ponerse a prueba.